Yo probé el BDSM y no me sentí vejada

El otro día leía que el BDSM era una práctica sexual que vejaba a las mujeres y que ninguna deberíamos practicarla. Me quedé un poco sorprendida porque siempre me ha apetecido probarlo… sobre todo si soy yo la que domina.

Bueno, en realidad lo probé una vez con mi pareja el médico: él llevaba guantes de látex, cremita, había una hemorroide post parto de por medio… Vale que no es lo mismo, pero hubo latex, dolor y placer a partes iguales. Ahí veo yo un inicio en el BDSM aunque no quedase claro quién ejercía de sumiso y quién dominaba.

En el BDSM veo mucho tópico infundado. Pensar que todas las mujeres que practican BDSM lo hacen desde el rol de sumisa es como pensar que todos los gays son pasivos, es decir, ni puñetera idea. Y pensar que toda mujer que ejerce de sumisa lo hace coaccionada por su pareja es como decir que las mujeres somos trozos de carne sin criterio, que sólo actuamos motivadas por un hombre: en resumen, somos penes.

Woman in hat and whip showing no talk

Una mujer puede excitarse con lo que ella quiera, incluido el BDSM en su rol de sumisa sin que la juzguen por ello. ¿Que puede que haya alguna que lo haga coaccionada? Seguro, pero no por eso vamos a meter en el saco al resto que lo disfrutan. Es como pretender que la mujer no practique sexo con su pareja porque haya mujeres que tengan relaciones con las suyas por miedo a que el gilipollas con el que salen les deje.

Imaginad que la cosa fuese a más y alguien soltase que hacer la postura del perrito es humillante para las mujeres porque las compara con animales. ¡Qué más da que a ti te parezca más placentero!

Lo importante cuando practicas sexo no es tu placer, sino cómo la interacción con tu pareja queda bien de cara al convencionalismo social, a ver si os pensáis que tantos años luchando por la liberación de la mujer era para que folléis con quien queráis y como queráis. ¡Qué os habéis creído!

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