Y tú, ¿te lo harías con un árbol? Hablamos de dendrofilia

Cada uno se acuesta con quien quiere o con quien puede. Si bien es cierto que en la era digital se acerca el sexo con ciborg o robots como si de un capítulo de ‘Black Mirror’ se tratase, algunas personas siguen prefiriendo el sexo tradicional. Otras incluso desean el sexo más primitivo, el sexo con la madre naturaleza. Se trata de la llamada dendrofilia y son aquellas personas que se sienten atraídas sexualmente hacia los árboles y las plantas.

Esta parafilia va desde usar flores para acariciar los genitales hasta usar el agujero de un árbol para penetrar como si se tratara de una vagina. Entre medias de ambas prácticas se encontraría el uso de vegetales con forma fálica como pepinos, zanahorias o calabacines en forma de vibradores naturales. Esta última práctica es la más común y extendida dentro de este tipo de práctica sexual.

zucchini in sack

 

Los dendrófilos suelen tener un primer encuentro sexual en plena naturaleza donde encuentran elementos naturales con los que interactuar. Desde entonces sienten una conexión y una atracción muy especial con la naturaleza que no pueden –ni deben- controlar.

El origen de la palabra significa amor hacia los árboles, por lo que sus practicantes suelen aprovechar los huecos o protuberancias que aparecen en la corteza del tronco con diferentes fines eróticos. Además, es muy común añadir a la escena los pétalos de las flores o las frutas con un fin erótico en sí mismo. Si lo pensáis, en el cine es muy habitual encontrar una escena sexual acompañada de degustación de frutas, tales como las uvas. Ese intercambio a través de la boca de frutos se ha considerado siempre como algo muy sensual.

En el mundo del arte se ha visto reflejado de diversas formas. Sin ir más lejos, la banda belga Hooverphonics publicó en el año 2000 el álbum titulado ‘The magnificent tree’. Para el polémico videoclip de su single ‘Mad about you’, Geike Arnaert protagonizó un romance parafílico en el que aparecía representando una relación sentimental a todos los niveles con una criatura vegetal de gran tamaño.

En cuando a experiencias reales, en 2015, la revista Cosmopolitan publicó un artículo donde contaba la historia de Emma McCabe, una mujer que aseguraba que quería casarse con un árbol porque le había dado “el mejor sexo de su vida”. Aunque esta parafilia nos pueda parecer extraña, es más común de lo que pensamos y lleva existiendo siglos. Al mismo tiempo, no parece dañina para nadie, pero sí hay que tener ciertas precauciones.

La Asociación Nacional de Sexualidad Educativa recomienda usar preservativo en caso de penetrar objetos o árboles debido a su posibilidad bacteriana. Además, se recomienda limpiar la zona o el objeto en cuestión antes de su uso. El sexo seguro debe ser prioritario, ya sea con personas o con árboles.

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