Y tú, ¿practicas la soligamia?

Asistimos a una eclosión de términos: poliamor, transgénero, pansexual, cisgénero.. que pueden llevar a error en esto de los géneros y las relaciones, y aquí llega uno nuevo, que parece, no lo es tanto: soligamia. ¿Te suena? Es esa persona que pasa de tener pareja (independientemente de que tenga relaciones esporádicas) y que está feliz viviendo soltera. Es decir: no está suspirando, al más puro estilo Love Actually, por encontrar a alguien sino que se considera completa sin su media naranja.

El modelo de unión imperante hasta hace más bien poco fue el matrimonio, primero, el católico (al menos en las sociedades occidentales) y luego el civil. Por supuesto, a todo aquél/aquella que no entraba en esa norma se le consideraba “poco común”: los solteros y sobre todo, las solteronas, porque si eras mujer y no pasabas por la vicaría o tenías pareja conocida, se te veía como un bicho raro, si eras hombre, estaba mejor visto. Pero de un tiempo a esta parte llegan con fuerza otras formas de convivencia y de familia, afortunadamente.

Teenage girl wearing glasses, holding balloons colored

Y los sexólogos lo confirman: a sus consultas ya no solo llegan las parejas convencionales, o sea, formadas por dos personas, sino que llegan tres personas, cuatro… la relación amorosa se va extendiendo.

Y como la sociedad no deja de evolucionar, ahora se empieza a hablar de la soligamia, que no es tan nueva como pueda parecer: “La soligamia siempre ha existido, pero en los últimos años ha ido en aumento debido a la revolución de la independencia, que tanta falta hacía. Estamos aprendiendo a querernos como personas, a aceptarnos, a profundizar en nuestros intereses, gustos y aficiones, sin necesidad de otra persona, ni de nadie que nos complemente. Como siempre defiendo, somos naranjas, peras, fresas, ¡completas! El resto de individuos enriquecen nuestra vida pero no son necesarios para ser felices”, comenta la sexóloga Raquel Graña.

O sea, la soligamia es como si te casases contigo mismo: se refiere a aquella persona que decide voluntariamente quedarse soltera y se encuentra feliz amándose a sí mismo y disfrutando plenamente de su vida. Sin necesidad de una pareja, no hay insatisfacción por estar soltero sino todo lo contrario: “Cada vez son más las personas que se unen a este término por ser inconformistas y no encontrar lo que buscan o porque simplemente son felices solas. Encuentran placer en reuniones con amigos, parejas esporádicas o encuentros casuales, sin necesidad de implicarse más allá. Todos somos únicos y diferentes, así que está genial que exista la diversidad”, añade.

¿Te identificas? Pues ya puedes incluirte en la soligamia. A disfrutar de lo que la vida te da.

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