¿Vas al gimnasio a ligar?

Seguro que alguna vez has sido testigo del coqueteo entre socios del gym o quizás tú mismo lo hayas experimentado. Es lo que tiene coincidir en las clases o en la sala con las mismas personas. Con esos cuerpazos musculados, la ropa tan ajustada y el aumento de la temperatura corporal con algunas puede haber feeling y encenderse la chispa. Con tanto contorneo y sentadilla (glúteo va, glúteo viene) no es de extrañar que surja la atracción y los calentamientos se produzcan en todos los sentidos.

Algunos gimnasios incluso lo fomentan, como la cadena DiR, en Barcelona, que cuenta desde hace años con un servicio llamado DiR Singles & Friends, en el que animan a los clientes a encontrar a su media naranja. Básicamente consiste en apuntarse a una comunidad online para acceder a las actividades dentro y fuera del centro deportivo (fiestas, quedadas, clases temáticas…) organizadas para los miembros de este club de solteros. El servicio funciona de forma similar a una web de dating, pero formado solo con socios del gym (y gratuito). Allí, muestran los usuarios y las imágenes más populares e incluso han integrado un buscador con el que filtrar a los aspirantes a pareja en función del género y la edad  (de los 18 a los 99 años).

gimnasio

“El ligoteo en los gimnasios es continuo, y el sexo existe, sobre todo en las saunas (especialmente entre chicos), aunque también en las duchas y el spa”, cuenta Ana Kurty, entrenadora personal. Y añade: ” En un club deportivo de postín en el que trabajé, había una pareja en el spa, y como con las cámaras lo vemos todo, tuve que bajar y darles un toque para que se cortaran. En un gimnasio del centro de Madrid, en una zona con mucho guiri, venían muchos alemanes preguntando, sin cortarse, por masajes con final feliz”, explica Kurty, a quien también la han propuesto sexo varias veces en el gimnasio.

Esto es otro clásico de estos establecimientos, el profe buenorro que te pone a mil y por intentarlo no se pierde nada. “A mí nunca me han propuesto nada -explica Lola Castaño, entrenadora personal- yo tampoco doy pie,  pero sé de compañeros que se enrollan con alumnas, a pesar de que se juegan el puesto si les pillan. A uno le despidieron porque el marido de ella se enteró y vino al gimnasio y la montó. Muchas mujeres cuarentonas van para flirtear con el monitor fornido y en busca de carne fresca”. En el gimnasio en el que trabaja desde hace 14 años “se tontea mucho pero no suele culminar allí, solo hemos tenido un caso de unos que estaban teniendo sexo en el spa”,  afirma Castaño.

Sí, algunos/as quieren algo más que un cuerpo esbelto y estar en forma. Asisten para conquistar a alguien y, por qué no, si hay suerte pillar cacho e intercambiar sudores y fluidos. Y eso que entre que no llevas maquillaje, la coleta, el sudor, el cansancio y la cara colorada y deformada por el esfuerzo, no es que luzcas tu mejor aspecto. Aunque hay que reconocer que mostrarte al natural, tal cual eres, a la larga es un plus. Quién sabe, tal vez acabes viviendo una bonita historia de amor.

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