¿Una práctica sexual en la que uno hace de caballo?

Ya sabemos que en esto del sexo para gustos, colores. Y la práctica de la que os vamos a hablar hoy viene a demostrar que en lo que a excitación se refiere, las posibilidades son casi casi infinitas (y lo que a uno le puede poner a otro le puede parecer aberrante, claro está).

¿Has oído hablar del pony play? Consiste en un juego de rol, incluido dentro de las prácticas del Bdsm en el que uno de los miembros de la pareja hace de jinete y el otro de caballo. Sí, has leído bien. El amo es el que controla y el sumiso es el caballo, que obedece. Es uno de los juegos de rol más impactantes a la hora de verlos (conviene recordar que en cualquier práctica Bdsm las personas que juegan los distintos roles están completamente de acuerdo en hacerlo así, nadie obliga a nadie) porque además, requiere de toda una indumentaria ad hoc para la situación: más allá de las prendas de látex o cuero, hay bridas, puede que haya carros, crines, frenos en la boca, colas e incluso, hay quien se coloca pezuñas en las manos.

caballo1

Aunque pueda parecer increíble, existen muchos aficionados a esta práctica sexual, en distintos países (también aquí en España donde al parecer y según nos dicen, en febrero próximo habrá un encuentro de acólitos de esta disciplina), aunque los Estados Unidos son los que se llevan la palma en organización de estos eventos. Eso al menos nos cuenta Karen Chessman, alias “Ponygirl Starfighter” (en este caso, la que ejerce de pony).

caballo2

Esta artista de 53 años lleva desde 2003 practicando el ponyplay: “Empecé mi entrenamiento en Francia, después en Inglaterra y más tarde, me fui a Usa. Hace 13 años que lo practico. Entré en contacto con esta disciplina durante mi primera experiencia bondage en Florida. El ponyplay es un homenaje al caballo, a su poder y a su gracia: es una disciplina muy estricta, también un arte. Y por supuesto, entra dentro del bdsm, lo practicas con unas reglas muy estrictas, hay quien dice que es la mayor expresión de sumisión a tu amo”, comenta.

Esta práctica, tan extravagante como poco conocida, ha sido incluso objeto de un documental, Horse Being, de Jérome Clement Wilz, que pudo verse en la televisión francesa el año pasado.

Click aquí para cancelar la respuesta.