Trucos para evitar torpezas cuando practicas sexo con alguien que acabas de conocer

Os acabáis de conocer y todo apunta a que hay feeling suficiente como para que acabéis retozando en tu casa o en la suya o en la que surja. O puede que llevéis tiempo deseando saborearos en la cama y resulta que, por fin, todo apunta a que hoy toca sesión de placeres carnales. Pero, amigos, seamos realistas: es de esperar que la primera vez sea más incómoda de lo que es de esperamos y apenas se cumpla un pequeño porcentaje de nuestras expectativas.

Hay solución. La idea es que disfrutéis de una experiencia agradable no terminar traumados por el fracaso colectivo de vuestro encuentro sexual, y para conseguirlo es interesante que tomes buena nota de algunos de los consejos más útiles para conseguir dar una impresionante primera impresión y disfrutar de lo lindo.

Bebe con moderación. Te desinhibe, cierto. Pero también afecta a tu rendimiento sexual y a tu capacidad de coordinación. Procura no excederte con el alcohol para no terminar dando decenas de explicaciones y disculpas si la cosa no sale ni remotamente como ansiabais. Eso sin contar con que los viajecitos al baño e incluso los irrefrenables gases pueden convertir un momento sensual en la incomodidad absoluta.

Young caucasian woman on bed gives a condom.

Póntelo, pónselo. Por mucha pasión que haya en el ambiente, es fundamental que uséis protección buscando el momento y las formas oportunas para sacar el tema –y, de paso, el condón– a poder ser antes de entrar en la habitación. Aseguraos de que uno de los dos tiene en su haber preservativos. Puede ser la mejor manera de calentar motores y sentiros aún más excitados con la idea…

Relax. La idea es disfrutar de una buena y divertida sesión de sexo no estar estresado por quedar bien delante de la otra persona. Los agobios son traicioneros y pueden reducir el placer e incluso interrumpir la conexión mente-cuerpo y sacarte completamente de escena. En el otro extremo, también es importante que controles la intensidad de tu excitación no vaya a ser que, llegado el momento, éste termine por ser excesivamente breve. Keep calm y a gozar.

Déjate llevar. Presta atención al lenguaje corporal de tu nueva compañía para que la experiencia sea placentera y cómoda. Observar sus miradas, sus movimientos, escuchar sus gemidos, dejar que sus manos te guíen… No sólo son gestos que te ayudarán a dar confianza a la otra persona y servirán para sentiros más relajados, también te ayudarán a disfrutar del momento y las sensaciones sin perderte nada.

Evita los incómodos silencios (antes, durante y después). La mejor vacuna contra los nervios es hablar. No hace falta que le cuentes tu vida y miserias hasta quedarte sin saliva, pero poner sobre la mesa qué tipo de prácticas os gustan más y exponer “lo que me gustaría hacerte equis cosa”, ayudará a abordar el nerviosismo y os dará más seguridad en la cama que quedaros callados mirándoos con cara de circunstancias. Sí, los gemidos también ayudan.

Juguetes para compartir. Ni lo dudes: tener a mano lubricantes, vibradores y otros juguetes sexuales suficientemente discretos –tampoco asustes al personal, que os acabáis de conocer– os ayudará a ir marcando qué zonas erógenas son las que más os gusta que os estimulen y gozar de unos preliminares como Dios manda.

No adivines: pregunta. Deja tus dotes adivinatorias para la lotería y comenta tranquilamente si estás yendo o no por el buen camino.

Luces ¿fuera? Hay quienes prefieren practicar sexo a oscuras y quienes disfrutan más observando el cuerpo desnudo de su acompañante. Para acertar sí o sí lo mejor es poner una luz tenue con unas velas o lámpara pequeña, y todos contentos.

Sinceridad sin ‘perdones’. Nada de “perdona, soy un poco torpe” ni “no creo que sepa hacer eso”. Está claro que os tenéis que sentir a gusto y buscar prácticas con las que ambos disfrutéis así que si se cruza una propuesta que no te convence del todo propón otra cosa pero sin infravalorar tus capacidades en la cama. Cuantos más defectos saques a la luz, más probabilidades tendrás de que tu acompañante se dé cuenta de ellos, cuando jamás los habría percibido.

Risas ante las adversidades. Puede pasar, y lo sabes. Pero tampoco le des una importancia supina si, llegado el momento, el miembro viril que tan excitado parecía se viene abajo, literalmente. Lo mejor: reírse y seguir jugueteando optando por solventar el trance con besos y miradas cómplices, caricias, masajes o prácticas orales. Lo mismo si lo que ocurre es una inesperada ausencia de lubricación vaginal. Buscad alternativas y calientes entretenimientos mientras vuestros cuerpos vuelven a ponerse a tono.

Sexo sin tapujos ni críticas. Por mucho que pienses que estás haciendo una crítica constructiva al comentar que “en esta posición parece que no llevas tan bien el ritmo” o un sorpresivo “anda, no pensaba que tuvieses tanto pelo en el pecho”, no es ni divertido ni agradable. Ponte en su lugar y mide tu sinceridad. La otra persona se puede sentir agredida e incómoda y el encuentro empezará a ser más raro que placentero.

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