Truco rápido y efectivo: así tienes que respirar para disfrutar de orgasmos increíbles

Como emprendedora clitoridiana, te has aprendido de memoria qué teclas hay que tocar para iluminar el camino hacia el clímax y alcanzarlo. Si estás en este punto de tu vida sexual, créenos, eres toda una afortunada, pero tienes que reconocer que, lamentablemente, no siempre llegas hasta la meta. Y no solo nos pasa a nosotras, en esto del querer y no poder estamos todos juntos.

Pero no está todo perdido, ni mucho menos nuestro próximo orgasmo. Es posible aniquilar la posibilidad de caer en esas pequeñas trampas que obstaculizan disfrutar al 100% del sexo –distracciones, molestias o lapsus que te llevan a ese terrible punto de no retorno– y que te hacen perderte justo cuando ibas a llegar. Olvídate de fallar en la gran paradoja de estar concentrándote al máximo para evitar desconcentrarte. Solo tienes que saber cómo respirar para volver a estar en escena y coprotagonizar el éxtasis final.

“Inspiraciones” fallidas

Existe un truco de respiración de lo más sencillo para poder disfrutar de orgasmos intensos que, aun siendo especialmente útil para las mujeres, sirve para ambos sexos. En primer lugar, ponte en situación y trata de recordar: cuando estás justo a punto de llegar al clímax, ¿inspiras y expiras de manera profunda y completa o retienes la respiración? Porque como sea lo segundo, puede que seas el responsable de estar estropeando tus orgasmos.

Ahora, que no estáis solos en esto. Retener el aliento a medida que se acerca el orgasmo es un instinto bastante común y sucede por varias razones que van desde los nervios o la emoción hasta el estrés repentino por pensar que no se va a llegar o la simple y llana necesidad de no respirar ni gemir alto para evitar que nos escuchen los del cuarto contiguo…

Pero ya que la respiración es un reflejo subconsciente, la forma en que la alteras en determinados momentos también puede serlo. Para que nos entendamos: es algo similar a cuando empiezas a practicar un determinado tipo de ejercicio como pilates o yoga y al principio necesitas que el monitor de turno te recuerde cuándo y cómo debes respirar, pero con el paso del tiempo terminas por hacerlo de manera inconsciente. Fantástica noticia. Pero, como todo, necesitas entrenar para que funcione.

Respira de placer

El hecho es que no mantener una respiración constante durante el sexo limita la cantidad de oxígeno nuevo que te llega al cerebro, lo que puede ser contraproducente para disfrutar del asunto. Hacer inhalaciones y exhalaciones profundas y pausadas es fundamental para aumentar nuestra circulación y –así sí– activar el ciclo de respuesta sexual adecuadamente.

El flujo sanguíneo en la región genital ocurre de forma natural a medida que incrementa el grado de excitación, pero si empezamos a jadear y respirar entrecortadamente podemos arruinar por completo nuestro encuentro sexual. Por el contrario, las respiraciones profundas y lentas hacen que las contracciones orgásmicas sean más intensas y numerosas.

Coge aire que empieza lo bueno

No es una ciencia exacta ni tienes que obsesionarte con la cantidad de aire inspirado y el tiempo que lo retienes hasta exhalarlo. No. Pero pocos terapeutas sexuales obviarán recomendarte que respirar de forma diferente a la habitual –especialmente si esta suele ser superficial– puede ayudar a estimular las relaciones sexuales de todas aquellas personas que sufren problemas como dolores, molestias, falta de lubricación natural o una incapacidad total para concentrarse en lo que están haciendo.

Agobios fuera que habíamos dicho que era sencillo. El truco consiste en concentrarse en el ritmo respiratorio justo antes de llegar al orgasmo, no durante. El objetivo es conseguir respiraciones profundas a través del diafragma y exhalar a través del pecho en lugar de abastecernos de O2 con inhalaciones superficiales y por la boca o nariz. Si además somos capaces de visualizar cómo el flujo de oxígeno pasa a través de nuestras regiones pélvicas, podemos intensificar todavía más nuestra vida sexual.

Empezar a probar la técnica durante la masturbación (solos o acompañados) nos servirá para acostumbrarnos al nuevo ritmo respiratorio y terminar por convertirlo en nuestra forma habitual de tomar y soltar aire cuando la cosa se pone calentita… ¿Que no te funciona o no te llega el aire? Experimenta con diferentes patrones de respiración para ver cuál te funciona. Pruebas y errores que te llevarán tarde o temprano a disfrutar de orgasmos increíbles. Y cuando lo consigas, dedícate a resoplar de placer.

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