Tipos de eyaculación femenina (no, no todas son iguales)

Cuando hablamos de eyaculación se nos viene a la mente la eyaculación masculina y el semen. Hay millones de referencias en el cine, la literatura o, incluso, el arte, por no decir de todo lo que se habla en nuestro día a día sobre ella. Sin embargo, las mujeres también podemos eyacular, aunque generalmente no resulte de una manera tan llamativa.

Son dos los tipos que se han identificado, uno al que vamos a llamar eyaculación femenina simplemente y otro que se ha hecho llamar squirting o “tipo fuente”.

Tipo 1: Eyaculación femenina
Durante la excitación, hay dos glándulas que serán esenciales a la hora de tener sexo. Por un lado, tenemos las glándulas de Bartolino, que se alojan a ambos lados de la vagina y que se encargan de secretar la lubricación necesaria para tener sexo. Por otro lado, tenemos a las responsables de la llamada eyaculación femenina, las glándulas de Skene. Son unas glándulas alojadas a los lados de la uretra y, aunque parezca algo muy moderno, ya Hipócrates en el siglo IV a. C. habló de una sustancia a la que llamó “semen femenino”. Sin embargo, no es hasta el siglo XIX cuando Alexander Skene las descubre y les pone nombre.

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La sustancia que segregan tiene una composición parecida al semen de los hombres, es involuntaria y suele pasar desapercibida ya que suele mezclarse con el flujo expulsado por las glándulas de Bartolino y no se segrega en grandes cantidades.

Tipo 2. Squirting
Quizá a algunos/-as les suene esta palabra de los buscadores de porno por internet ya que es donde más se puede ver y no deja de ser una fantasía para algunos/-as. Pero no por esto deja de ser una realidad, aunque no muy común ya que es un tipo de eyaculación que sólo algunas mujeres experimentan. Esta eyaculación, al contrario que la otra, proviene directamente de la uretra, aunque también depende de las glándulas de Skene y el punto G.

Puedes localizar tu próstata a través del punto G y con una correcta estimulación y con un entrenamiento de los músculos pubococcígeos (prueba con los ejercicios de Kegel), además de perder el miedo a la eyaculación, te ayudarán a la hora de tener una eyaculación abundante, incluso llegar al famoso squirting. Que es, ni más ni menos, la expulsión “a chorro” de una sustancia desde la uretra que recuerda a la textura del semen y que lleva, entre otros componentes, una cantidad (no mucha) de orina.

Así es. Las mujeres también podemos eyacular en menor o mayor medida. Todo depende de la persona y del tipo de estimulación que se realice. Deja tus miedos a la hora de dejarte llevar y disfruta al máximo, quizá te lleves una sorpresa al revisar las sábanas de tu cama.

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