Te quiero… compartir con otros

Esta noche salimos de copas, los dos juntos, y esperamos encontrarnos en el local con alguno de nuestros “amigos”. Amigos con los que esta noche compartiremos no solo anécdotas y risas, sino también juegos sexuales. Porque la pregunta es: ¿estar enamorado tiene que excluir el sexo con otras personas?

Cuando nos referimos al concepto de pareja, pensamos en dos personas, que deciden compartirse física y emocionalmente, en exclusiva, y a ser posible para toda la vida. O al menos, eso es lo que nos dijo Disney. Que cuando encontramos al príncipe, toca comer perdices para siempre. El poliamor ha llegado para desmontar todo este tipo de falsos mitos.

Miguel Vagalume, cocreador del grupo Golfxs con principios, explica que hay que diferenciar entre lo que es una pareja abierta y lo que es el poliamor. En el primer caso, “nos referimos a parejas que se abren en lo sexual, es decir,  que tienen sexo con otras personas fuera de la pareja”. El poliamor, en cambio, parece dar un paso más, puesto que “supone que hay relaciones emocionales entre las personas involucradas”.

Entendemos, entonces, que tres ya no tienen por qué ser multitud, compartiendo no solo cama, sino también baño y cocina. De hecho, en las redes sociales se han hecho populares las cuentas que muestran relaciones sentimentales entre tres, cuatro y hasta cinco personas, en total armonía. Tal y como explica Vagalume “las relaciones más allá de la monogamia matrimonial siempre han estado ahí. La diferencia ahora es que la sociedad se atreve a plantearlo abiertamente”.

Quizás no todo el mundo se atreva a vivir en un nuevo modelo de pareja. Pero, ¿y plantearse seguir juntos, teniendo sexo con otros?  “La ventaja de plantearse tener una relación abierta (aunque no se llegue a tener) es que se revisan un montón de cuestiones que habíamos dado por hechas. Y ahí se descubre la importancia de cuidar una relación”.

Low section of two men with woman in bed

En Golfxs con principios organizan “fiestas” en las que podemos aventurarnos en el ambiente swinger, es decir, en el intercambio de parejas. Si algo destaca Miguel Vagalume de estos encuentros es que “la presión que se siente siendo chica es menor que saliendo de copas un sábado por la noche”.

Y es que la libertad sexual no está exenta de ciertas normas. Prohibidos machismos y todo tipo de LGTB fobia. Prohibido tocar si no has sido invitado. Eso incluye no quedarse mirando a 20cm de la pareja en cuestión, ni insistir más de la cuenta. Todo ello, además, unido a la máxima higiene y prevención. La salud siempre es lo primero. Por lo demás, “todo el mundo pueda hacer lo que quiera dentro del respeto a los demás”. Charlar, flirtear, besar, tocar o quizás solo ir a que te miren y mirar.

El objetivo, por tanto “es que haya muchas maneras de entender la palabra sexo y que cada cual lo exprese como quiera”. ¿Quién se atreve a juzgar cómo debemos vivir o no nuestro amor en pareja y nuestra sexualidad?

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