¿Te lo harías con un robot?

¿No ligas ni por Tinder? ¿Llamas una y otra vez para escuchar la (para ti sugerente) voz del contestador? ¿Tuviste una erección viendo la película Her y te enamoraste del sistema operativo Samantha como el protagonista? Pues tienes todas las papeletas para sucumbir a los encantos de los robots sexuales y darte a la robofilia.

El más avanzado y sexy del planeta se llama RoxxxyGold e integra lo más en inteligencia artificial y una habilidad de comunicación sin precedentes. Habla, habla y habla…. uf, ¡esta muñeca humanoide está dotada de una gran elocuencia! Esto viene muy bien para cuando tienes un día de bajón y necesitas contarle a alguien tus problemas, ella no te va a entender pero te anima y tú te explayas en plan terapéutico. Y cuando le estimulas los senos y otras zonas erógenas, ella manifiesta lo mucho que le gusta esa acción y hasta es capaz de reclamar más intensidad (“harder, harder”), como puedes comprobar en el vídeo.

munecaplastico

Claro, que si le dices que se calle, obedece. Y esta es otra de sus grandes cualidades, no cuestiona tus órdenes, ella cumple y, además, nunca le duele la cabeza ni te pide regalos, ni siquiera amor. Y puedes configurar su personalidad con modos preprogramados o como más te guste y adaptar su aspecto (el pelo de la cabeza y del pubis, el color de ojos y de piel, la forma de las uñas de los pies…). Es un robot de silicona muy logrado (1,74 metros de altura y 96-76-94), notas los latidos de su corazón, siente y responde a tus caricias, simula orgasmos y se mueve con mucha soltura en una felación (minuto dos del vídeo aprox.).

“Su atractivo hay que buscarlo en ser un complemento para el sexo individual, un modo distinto de masturbarse o como masturbador más sofisticado. El atractivo de buscar placer, con toda legitimidad, pero sin pareja”, opina Carlos de la Cruz, director del máster de sexología de la Universidad Camilo José Cela. Y añade: “Es una alternativa más, pero no creo que sea algo que “supla” el sexo entre humanos. Por ejemplo, el coito heterosexual no es algo que se tenga únicamente entre un pene y una vagina, sino que es algo que se tiene con dos cuerpos con todo lo que supone de piel, de tacto, de sensaciones, palabras, miradas, emociones que se expresan y se reconocen, risas, silencios… y placer “compartido”. Muchas de estas cosas no tienen cabida en el sexo con robots”.

Los sexbots también existen en versión masculina, como Rocky, desarrollado por los creadores de RoxxyGold, quienes proponen a los androides para experiencias eróticas en tríos y están convencidos de que en el futuro los autómatas sexuales serán habituales en los hogares. Pero seamos prácticos, en casa ¿dónde la guardas? ¿Sentado en un sillón para que adorne? ¿Escondido debajo de la cama? ¿Ocupando un armario? ¿Lo bajas al sótano, al estilo cadáver envuelto en una sábana? Estas cosas hay que pensarlas antes de comprarlo. Por cierto, RoxxxyGold y Rocky cuestan 6.995 dólares.

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