Te has comprado unas esposas, ¿y ahora qué?

Pasaste por delante de un sex-shop y ¡zas! Las viste ahí, flamantes y desconocidas, y decidiste comprarlas en un impulso. O lo hiciste con previa planificación, deseoso de poner algo de sal a tu lecho conyugal y atraído por ese halo inquietante, sensual, erótico que tienen siempre las esposas. Tal vez hayas sido siempre un fetichista de este objeto presente en las mesitas de noche de miles de personas, y ahora te hayas decidido a utilizarlas sin saber muy bien cómo empezar (por cierto que sus ventas se dispararon en cuanto salió la trilogía de Grey..). Sigue estos consejos y saca el mejor partido a tus nuevas esposas. ¡Verás qué gran compra!

1- Para que los juegos sexuales con esposas funcionen (o cualquier juego erótico, en realidad) es imprescindible que exista un consenso previo entre ambos miembros de la pareja (o el número de personas que vaya a tener sexo en grupo). Por ello, es importante hablar antes de cuáles son nuestros límites, de hasta dónde no se puede llegar y dónde hay que parar si alguno deja de disfrutar del juego. Una vez haya acuerdo, y la incorporación de esposas sea algo motivador tanto para el esposado como para el que esposa, es importante tener tiempo por delante, un entorno cálido y cuidado y dejarse llevar al máximo.

2- ¿Te has asegurado de que sean acolchadas? Para no lastimar al que se coloca las esposas, es importante que éstas resulten cómodas y estén ligeramente acolchadas. De lo contrario, tus juegos eróticos acabarán en desastre.

3- Tanto la persona sumisa como el que maneja la situación deben ser extremadamente cuidadosos. Nada de movimientos bruscos ni de juegos demasiado salvajes si no vemos que la otra persona nos da el visto bueno. Siempre es fundamental no lastimar y, sobre todo, tener en cuenta que los juegos con esposas suelen basarse en la sensualidad, y en el disfrute del sexo con calma, pausado y profundamente placentero.

Fluffy cuffs

4- Prueba a empezar con una silla. Sienta a tu pareja en una silla y átale las manos al respaldo. A partir de aquí, imaginación al poder: puedes hacer un strip-tease, sexo oral, pasarle hielo por el cuerpo, vendarle los ojos o utilizar todo tipo de objetos: desde una pluma por el cuerpo a algún aceite de masaje o, incluso, si la otra persona está muy motivada, utilizar algún estimulador genital.

5- También durante el coito. Hay quien prefiere reservar las esposas a los preliminares y quienes disfrutan usándolas durante el coito. Si es tu caso, una buena idea es ligar a la otra persona, siempre que puedas, al cabecero de la cama.

6- Ten siempre a mano las llaves para poder usarlas si hubiese cualquier situación de emergencia. No juegues a esconderlas o tirarlas al suelo en un arrebato, ya que puede ser que las necesites con urgencia y no las encuentres.

7- Nunca dejes a la otra persona sola en la habitación con las esposas puestas, ni siquiera cinco minutos y aunque sea algo que te resulte profundamente erótico. En estos casos es importante extremar la seguridad y hacernos responsables en todo momento de la persona a la que hemos esposado.

8- Una postura muy típica (y también muy placentera) del bondage con esposas es que el esposado se acueste boca arriba con los brazos extendidos hacia atrás, ya que el dominador tendrá un amplio campo para realizar todo tipo de juegos sexuales.

9- Otro juego erótico con esposas que resulta extremadamente placentero es la negociación con la pareja por la liberación. Puedes pedirle que haga o diga ciertas cosas para librarse de las esposas, algo que, si se hace con picardía y erotismo, crea un clima increíble de tensión sexual.

10- No te cortes y, si te gusta, ve más allá. El tema del bondage es un universo por explorar, que muchas personas inician tímidamente con unas esposas o utilizando pañuelos para atar a su pareja y acaba siendo una fuente de placer inagotable durante el resto de sus vidas. Hay quien lo disfruta tanto que tras los primeros juegos con esposas comienza a profundizar en los secretos del bondage y se vuelve un auténtico experto en la materia. Si es ese el caso, no dudes en buscar información y apoyo para practicarlo siempre de forma segura y placentera para todos los implicados.

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