Te contamos todos los secretos de la postura del perrito

Posturas hay muchas, basta echar un vistazo al Kamasutra (aunque bien es cierto que muchas son dignas de los artistas del Circo del Sol), pero sin duda una de las mejor vista y más utilizada es la postura del perrito. Cierto: no es la más romántica del mundo y con ella no tienes acceso a la boca de tu pareja ni un contacto visual directo con ella, pero seamos sinceras, mola. Por varias razones: se consigue una penetración muy profunda, lo que hará que se llegue con facilidad al punto G.

Además, tu pareja tendrá acceso directo también a tu clítoris. Y una más: como no os veis las caras y aunque esto puede ser interpretado como una desventaja, si eres tímida o pones caras raras llegando al orgasmo (no nos engañemos, nos pasa a todos), te sentirás más libre para gesticular como te plazca porque no te ve. Todo ventajas, ¿no?

Vamos ahora con la técnica, porque aunque no es complicada hay que encontrarle el truquillo: en esta postura es el hombre quien controla totalmente la penetración, su ritmo y su intensidad. Puedes pensar que tú te limitas a ponerte a cuatro patas (de ahí el nombre de la postura) pero no es así, porque tendrás que ir ajustando tu altura, más arriba o más abajo, en función de su pelvis y de los gustos de cada uno. Además también puedes favorecer una penetración más fuerte o más suave, también va en gustos.

Él, como hemos dicho, ajustará su altura a la de sus caderas y será la voz cantante en lo que a penetración se refiere. Además de poder acariciarte el clítoris, podrá tirarte del pelo, al más puro estilo “perra”, un añadido a la posición que a ellos les suele poner a cien. Te recomendamos que si puedes usar un espejo para veros reflejados, lo hagas: añadirás un plus de morbo a la situación y os sentiréis estrellas del porno por unos instantes.

Couple having sex
Eso sí, hay ciertas cosas a tener en cuenta con esta postura:

– Debes estar bien lubricada (bueno, en ésta y en otras posturas) porque si no, puede resultarte doloroso debido a que la fricción es más intensa. ¿Lo mejor? Tener lubricante a mano, ya sabes que debe formar parte del pack sexual, o sea, condón y lubricante siempre a mano.

– Se pueden utilizar elementos extras que ayuden en esta postura: como almohadas para ponerse a la misma altura, o que estés arrodillada en la cama y él de pie en el suelo. Ojo que si la haces en otro sitio que no sea una cama o un lugar blandito, puedes dejarte las rodillas peladas. Y es difícil llegar al clímax cuando uno se está dejando las rodillas en carne viva… Si no estáis en la cama, echad mano del ingenio: seguro que encontráis una solución.

– Una variante de la postura es que el varón se arrodille por detrás buscando una dirección más recta en la penetración.

Y ya que lo sabes todo sobre esta postura solo te queda una cosa: disfrutarla a tope. Dale.

 

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