¿Te apetece un café con un pene hecho con espuma de leche?

Brooklyn, Nueva York. Entras en una cafetería modernuqui, con mobiliario reciclado, una carta de comida vegana, música jazz y revistas ‘vintage’ para hojear y pides un café. El camarero, amablemente, te pregunta si quieres que te haga una pequeña demostración de ‘latte art’, esa técnica consistente en hacer dibujos con la espuma de la leche. Tú, encantada con la idea, le sonríes y le dices que sí mientras te quedas prendada de su poblada barba ‘hipster’ y sus profundos ojos azules.

¿Qué será? ¿Un ying yang? ¿La cara de Amélie? ¿Un corazón? Al fin te trae el café y ver dibujada en la superficie… una polla. Sí, UNA POLLA. Con sus huevos correspondientes y todo. Y corriéndose abundantemente. Perfectamente dibujada. Miras al camarero, que sigue sonriéndote y te quedas con una mueca helada en la boca y una galletita suspendida en la mano, sin saber sin mojarla en la leche (nunca mejor dicho) o no…

Pues esta historia podría ser perfectamente real si te topas con @Dicklatte, un barista –dícese del que domina el arte del café- estadounidense que posee una cuenta temática en Instagram donde muestra su maestría a la hora de dibujar miembros viriles con la espuma de la leche en humeantes tazas. Este cachondo integral, cuya identidad desconocemos desafortunadamente, no pierde la oportunidad de colocar pollas en cualquier motivo que haga. Hay rabos en lugar de muslos en el pollo del Día de Acción de Gracias y también los hay en lugar de soldados en el día de honrar a los veteranos de las fuerzas armadas norteamericanas.

Al parecer, todo surgió durante un curso de ‘latte art’. El muchacho iba a dibujar un corazoncito todo cuqui en una taza y le salió un pollón perfecto. Se ve que le hizo gracia y, desde entonces, consagra su arte a trazar penes en cafetitos calientes. Lo que no sabemos es si ya era un consumado dibujante de cimbeles en su época de estudiante.

Colarse en su cuenta de Instagram es acceder al paraíso de los pollófilos: las hay circundidadas o no, casi siempre expulsando unos generosos chorros que acaban convertidos en estrellitas o caritas sonrientes. Ya tiene más de 23.000 seguidores y casi 400 publicaciones y, sin duda, es una de las cuentas de Instagram más originales que hemos visto en los últimos tiempos. ¿Para cuándo una cafetería en la que solo se sirvan cafés con este ‘latte art’ temático?

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