¿Te apetece un café con ración de sexo oral?

“Por favor, un capuccino con la leche templada y una mamada de aquella chica de allí”. No, no es un diálogo de peli porno (mala) aunque también podría ser, sino el concepto de negocio de Fellatio Café, un local que abrirá sus puertas en la ciudad de Ginebra a finales de este año y que podríamos decir que ya ha triunfado, aunque solo sea por el ruido que ha generado en redes.

Sí, los clientes de este peculiar café (al que podríamos llamar también Starblows, ¿no?) se sentarán, pedirán su café favorito, quién sabe si se pondrán a hojear el periódico y, a través de un iPad seleccionarán a una prostituta para que les practique sexo oral mientras disfrutan de su taza. El precio de la comanda ya ha trascendido y es, lógicamente, un poco más caro que el clásico café en vaso de los bares de barrio. Unos 50 euros costará este peculiar combo. Desconocemos si se podrá pedir algo más que café y si las prácticas sexuales están restringidas al ámbito oral.

En Suiza, la prostitución es legal, aunque las personas que la ejercen deben de tener su permiso en regla. Los creadores del proyecto se han inspirado en locales similares que lo petan en Tailandia. Y es que la ‘civilizada’ Suiza es el último lugar del mundo donde uno se imagina un negocio como éste.

Woman using tablet in coffee shop with vintage tone.

Lo cierto es que muchos de estos locales bordean el límite entre establecimientos normales y lugares donde se practica la prostitución. Otro ejemplo de esto fue el famoso Sexpresso, abierto en Seattle (Estados Unido), hace unos años. Allí, las baristas servían el café ligeras de ropa. Al parecer, al dueño se le empezó a ir de las manos y comenzó a proponerles a las chicas que se dejaran tocar o que ellas también manosearan a sus clientes para ganar mejores propinas. Finalmente, en 2011, el local fue cerrado por prostitución.

cafes

Sin embargo, si nos vamos hasta el lejano Oriente, la cosa cambia. En Japón, los cafés temáticos están a la orden del día y muchos de ellos están relacionados con temáticas sexuales. Los ‘No-pan kissa’ están entre los más curiosos. En ellos, las camareras llevan faldas cortas y… nada debajo. Los locales suelen estar equipados con espejos en suelos y paredes, de modo que los clientes, mientras pican algo o beben un café, pueden escudriñar los encantos de las camareras. Eso sí, no está permitido el contacto físico.

También son populares los ‘Maid coffees’, donde las camareras se convierten en doncellas, con uniforme, cofia y todo el vestuario clásico, y tratan al cliente como su maestro. De nuevo, más allá de la fantasía de dominación, no se permite el contacto físico ni que el cliente pida datos personales a su camarera. Desde luego, todo muy casto y puro comparado con lo que promete Fellatio Café, donde la verdad es que la barrera con un bar de alterne, por mucho café que sirvan, está bastante desdibujada…

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