Sybian, la silla-máquina de placer para mujeres, cumple 30 años

Hoy, el mercado está lleno de juguetes sexuales. Los encuentras de todos los tamaños, colores, tecnológicos, mecánicos, para BDSM, para gays, para mujeres, para hombres… Si retrocedemos con la máquina del tiempo treinta años atrás, ¿qué había entonces? Muy poco, aunque desde la antigüedad existen artilugios para dar placer. Pero uno de ellos ha permanecido en el tiempo y hasta se ha convertido en un objeto de culto: sí, la famosa silla Sybian cumple ahora 30 años y sigue vendiéndose.

Para los que no la conozcáis, se trata de una especie de silla de montar a caballo, con forma de semicircunferencia y vibratoria, sobre la que se acoplan distintos accesorios de goma para todas las necesidades y gustos (para penetración vaginal o anal o ambas partes, estimular punto G…). Es un juguete sexual para el goce femenino, aunque también para disfrutar en pareja. La mujer se sube a horcajadas sobre ella, controlando los movimientos y con la posibilidad de regular la intensidad de la vibración con un mando conectado por un cable a la Sybian. El nombre proviene de la antigua ciudad griega de Sybaris, famosa como centro de vida lujoso y que dio origen al término sibarita.

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Sybian, que se fabrica en Estados Unidos, pesa unos 10 kilos y ocupa una superficie de 33,5 × 31,5 centímetros. Está acolchada y se vende en varios colores. Cuenta con un buen número de accesorios, entre ellos una caja, una esterilla y una funda. Todo se vende por internet y lo envían a cualquier parte del mundo.

El accesorio cuesta 1.300 dólares

Cuando se lanzó en 1987, como os podéis imaginar, era un objeto para gente raruna, mentes depravadas y otro humanos concupiscentes, como era de esperar en una sociedad en la que el sexo por puro placer se veía, en general, como algo retorcido y pecaminoso (algo aún más acusado en caso de ser mujer). Pero según han pasado los años y la sociedad ha evolucionado con ellos, esta máquina diabólica entonces, ahora nos parece un aparato rudimentario con encanto. Un juguete sexual vintage, pero de lujo: cuesta unos 1.300 dólares.

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A esa popularización y aceptación también ha contribuido la aparición en películas porno (utilizada por las actrices Valentina Vaughn, Lexi Bardot o Kiara Diane, entre otras) y en el programa del conocido actor, humorista y escritor Howard Stern, a quien se la regalaron en 2006. En su programa la han probado varias actrices invitadas, como Carmen Electra y Jenna Jameson o la modelo Leticia Cline.

Para el inventor de esta máquina que estimula el clítoris y el punto G a la vez, Dave Lampert, las mujeres tienen la capacidad de tener orgasmos múltiples, ya que es un comportamiento aprendido. “Con la actitud y la estimulación adecuadas, la mayoría de las mujeres puede aprender a tener decenas de orgasmos durante una sesión de relaciones sexuales”, sostiene en la web. Y esta máquina, sin duda, los facilita, como podéis observar en la infinidad de vídeos que se han colgado en las plataformas de contenidos porno.

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