Suéltate: estas son las mejores posturas para las chicas curvy

Un cuerpo femenino donde agarrar nada tiene que envidiar a los más livianos. Las mujeres con culo, senos, caderas y muslos voluminosos despiertan el deseo sexual tanto como las demás, porque el tamaño del cuerpo no importa, se puede tener con ellas tan buen sexo o mejor que con las delgadas.
Sin embargo, el sobrepeso a veces molesta al otro o limita el movimiento y no se logra una penetración profunda. Pero todo esto no debería suponer un problema, las ganas de disfrutar están por encima. La solución: probar nuevas posturas. Estas son las que favorecen el coito con mujeres de formas generosas:

1-El misionero: Sí, aunque pueda sonar un poco aburrida, es la mejor, porque los dos estaréis cómodos y os aseguráis un contacto profundo. Además, la podéis practicar con variaciones, por ejemplo, en otros sitios fuera de la cama, como en un sofá o subida en la encimera de la cocina.  Otra posibilidad es elevar la pelvis poniendo almohadas debajo del trasero o subir las piernas (o una solo) a la altura de la cintura o de los hombros del chico. Una opción más: penetrarla con la mano, mientras el chico se estimula a sí mismo. Os encantará también por el permanente contacto visual que intensifica aún más la experiencia.

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2-El perrito. La penetración por detrás a cuatro patas sobre la cama o el suelo resulta ideal para las mujeres con curvas y para él, quien puede proporcionarle a ella un estímulo adicional de forma manual o con un vibrador.

3-Acostada de lado con las rodillas dobladas. Es una postura en la que ella se acurruca de forma similar a la posición fetal. Podéis utilizar almohadas para elevar las caderas si necesitáis ayuda adicional. Se puede penetrar desde atrás o por delante, aunque esta última puede resultar un poco menos cómoda.

4-Ella encima pero a la inversa. Es decir, se sienta a horcajadas sobre el hombre pero con el trasero enfrente de su cara. Al ser en la parte superior, la mujer se posiciona cómodamente para la penetración, ella controla la profundidad y la velocidad. El chico puede así relajarse y disfrutar de la sensación de que su pareja esté haciendo el trabajo. Es perfecta también si te acuestas con un hombre con una prominente barriga. Una vez más, si no cogéis la dinámica, optad por modificar ligeramente la postura con unas almohadas.

5-Al borde de la cama. Y él, por ejemplo, de rodillas sobre el suelo, mientras ella, tumbada boca arriba, eleva las piernas y las pone sobre el cuerpo del chico. Otra posibilidad: la mujer tumbada boca abajo en la cama pero solo de cintura para arriba. El resto del cuerpo queda fuera de la cama, con el culo elevado. Él está de pie y la penetra por detrás como en la postura del perrito.

Aparte de que la cuestión física genere alguna dificultad a las personas con exceso de kilos, es frecuente que las mujeres gordas se inhiban porque están acomplejadas. Si es tu caso, cambia el chip y piensa que después de retozar un rato juntos os vais a sentir bien ambos. Aunque esto implique probar varias posiciones y experimentar hasta tocar esas teclas que os harán gozar hasta el infinito y más allá.

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