Sos: se necesita manual de instrucciones del amor

Entre las asignaturas que se deberían incluir en los programas de la ESO, una de las más necesarias sería aquella en la que te enseñen a flirtear, y que podría llamarse algo así como Educación para el amor, el sexo, los noviazgos y los encuentros casuales. Opino que ser diestro en esas materias proporcionaría mucho éxito vital a cualquier persona y por lo tanto no comprendo que la educación reglada no lo contemple en sus programas. Está claro que alguien quiere ciudadanos con el corazón roto, probablemente los fabricantes de helado de chocolate.

Enseñamos a los futuros ciudadanos conocimientos que podrían encontrar en segundos en un buscador de Internet, como el peso atómico del radio. Pero nadie les enseña a moverse con soltura en su vida sentimental, que a fin de cuentas es a lo que van a dedicar el 80% de su tiempo y energía a lo largo de su vida. Creo que entender los mecanismos de la atracción sexual y amorosa realiza mucho más a cualquier ser humano que cualquier otro conocimiento. Y sin embargo, nuestro sistema educativo lo ignora. Esto ha provocado ya demasiadas víctimas, entre las que me encuentro.

Ante la falta de formación oficial sobre las artes de seducción, me vi obligada a informarme extraescolarmente, con un resultado en ocasiones catastrófico. Me empapé de teoría con revistas femeninas y tomé ejemplo de películas como Los caballeros las prefieren rubias, de libros como ‘La Regenta’, y por encima de todo, analicé con profusión el estilo de Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó. Ya os podéis imaginar mi ensaimada mental.

Couple have fun in the city

El resultado es que, al parecer, emito señales muy confusas. Es algo así como vivir en una civilización cuyo idioma no hablas, pero del que chapurreas aleatoriamente algunas palabras, aunque desconoces su significado exacto. Por ejemplo, un día ayudé a un señor a programar el vídeo y me metió inesperadamente la lengua hasta la campanilla. En otra ocasión, tratando de caerle bien al amigo de un hombre que me gustaba, acabamos 10 años juntos. Con el amigo, no con el que me gustaba inicialmente. Sin embargo, cuando me interesa alguien, parece que los métodos aprendidos no funcionan. Si te sientas debajo de un árbol, los caballeros no se pelean por traerte un trozo de tarta, por mucho que pudiera sorprenderle a la señorita O’Hara. Y una vez le pregunté a un hombre si podía meter la mano en su bolsillo porque me había olvidado el manguito en casa y estuvo a punto de pedir una orden de alejamiento.
O sea, que se me dispara el sistema de esporas cuando no debe, y se atasca en el momento menos indicado. Un follón.

Había una serie en los 80 que se llamaba “El gran héroe americano”. Iba sobre un profesor de instituto al que los extraterrestres le regalaban un traje con súper poderes, pero no le daban el libro de instrucciones. Así que el pobre se pegaba unas tortas tremendas cuando intentaba volar, o inesperadamente descubría nuevos súper poderes que no controlaba del todo. Así exactamente es como me siento.

Por favor, démosle a las próximas generaciones el libro de instrucciones. Un librito que explique el código, como si de un manual de morse se tratara. Así no habrá confusión posible, todo el mundo conocerá las señales, y sabrá emitirlas y comprenderlas. Podrás programarle el vídeo a cualquiera sin que lo entienda como una señal de apareamiento. Y todos comprenderán que meter la mano en la chaqueta de un hombre alegando que hace frio es un paso previo al matrimonio. La gente será más feliz, tendrá más sexo y habrá menos guerras. No se sabe de nadie que haya bombardeado un país después de conseguir una cita.

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