Son raros, pero funcionan: seis inesperados trucos que te harán llegar al orgasmo

Misionero, sexo oral o masturbación. El A-B-C de las relaciones sexuales puede hacerte un apaño, pero te estás perdiendo todo un universo de fórmulas para gozar de sensaciones inigualables. Te traemos media docena de las más sorprendentes, pero es importante que partas de la base de que ni todas funcionan con todo el mundo ni son tan sencillas de practicar como te gustaría pensar. Eso sí, como aprendas a hacerlo bien y des en el clavo, disfrutarás de orgasmos increíbles de las maneras más inesperadas.

1. No te quites los calcetines. Quién te iba a decir a estas alturas que el antimorbo por antonomasia es en realidad todo un aliado para alcanzar el clímax. Resulta que mantener nuestros pies cubiertos y calentitos aumenta la libido femenina. Así lo demostró un estudio realizado en la Universidad de Groningen según el cual mantener las extremidades calientes relaja la amígdala y la corteza prefrontal, las áreas del cerebro encargadas de controlar los miedos, la ansiedad o la tensión. Siente el calor de los pies a la cabeza y déjate llevar por el placer sin inoportunos quebraderos de cabeza.

2. Coregasm: practica un deporte de lo más placentero. Aunque por el nombre lo parezca no es una postura de pilates ni una nueva actividad de tu gimnasio, pero sí que requiere de una serie de movimientos de cadera y pelvis para que te ayuden a llegar al orgasmo. Los conocidos como coreorgasm u orgasmos deportivos los disfrutan miles de mujeres después de realizar un intenso ejercicio físico y, lo mejor, pueden hacerlo tanto solitas como ofreciendo una nueva gama de posiciones a su acompañante. La clave está en trabajar a fondo los abdominales inferiores hasta que la intensidad de los ejercicios alcance nuestras zonas íntimas, pero no basta con cualquier tabla de abdominales: es imprescindible poner a trabajar el suelo pélvico a la par que mantenemos en tensión la zona de glúteos y piernas. Exacto, las mismas que habitualmente pones a trabajar cuando mantienes relaciones sexuales… pero haciéndolo hasta quedar exhaustas. A medida que sigamos la tabla notaremos cómo nuestro ritmo cardíaco está lo suficientemente elevado como para que el final del ejercicio se convierta en una auténtica sensación orgásmica.

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3. Estornuda. Muy poco frecuente, la relación entre los estornudos y el sexo la destapó un paciente que acudió a urgencias con un problemilla: estornudaba sin parar cuando tenía pensamientos calenturientos. Dos científicos británicos se emocionaron con este caso y empezaron a investigar sobre el mismo hasta descubrir que esta extraña conexión podría obedecer a un defecto en las conexiones cerebrales que afectaba a la región del sistema nervioso conocida como sistema nervioso autónomo. Un área que está completamente fuera de nuestro control y que es capaz de alterar nuestro ritmo cardíaco, dilatación y sistema digestivo sin que seamos conscientes. Muy normal no es, pero si estornudar en bucle te produce una sensación de excitación inesperada, tu cerebro te podría estar jugando una mala pasada que, tras tantos años siendo un tabú inconfesable, todavía pocas personas reconocerán compartir.

4. Hínchate a beber. Eso sí, como mucho dos copas de vino o una ración pequeña de alcohol y mucha, mucha agua. Lo de beber entre un litro y medio y dos de agua al día no solo será la clave para que tu dieta funcione, regar tu organismo podrá resucitar tu vida sexual. Al mantenernos hidratados evitaremos problemas como la falta de deseo sexual derivada de la sequedad vaginal y disfrutaremos de nuestras relaciones sexuales sin trabas. Contrólate un poco que si te pasas en las cantidades en los minutos previos las ganas de orinar, harán que interrumpas el encuentro nada más empezar.

5. Tócate el ombligo. Puede parecerte una locura, pero quizás estés entre los miles de personas a las que les resulta increíblemente excitante que les acaricien el ombligo durante el sexo y ni te habías dado cuenta. A la estimulación a través de tocar, lamer, acariciar o simplemente mirar el botón del vientre ajeno o propio se la conoce como navel fetishism. Un tipo de fetiche bastante raro que, según la ciencia, en el caso de las mujeres podría explicarse en que al tocarlo se estimula el nervio vago, una estructura ramificada que conecta el cerebro con el cuello del útero a través del vientre. Por el contrario, en los varones la sensación se suele traducir en dolor estomacal e incluso náuseas, así que mejor ni intentarlo con ellos. Pero, ¿te imaginas poder inducir el orgasmo a través del roce de tu ombligo? Por probar, que no quede.

6. Pon morritos. ¿Has oído hablar del orgasmo oral? Espera, que no tiene nada que ver con lo que estás pensando. Aleja tus pensamientos de las entrepiernas de unos u otros porque aquí es la boca y sus carnales labios la que manda en tu propia zona genital. Los labios están rodeados por lo que se conoce como región mucocutánea, un área plagada de terminaciones que pueden hacer llegar a nuestro cerebro sensaciones similares a las que percibe de la parte externa de la vulva, los pezones y el clítoris. Sencillo no es, pero si aprendes a estimular adecuadamente tus morritos, las caricias, mordiscos y lametones pueden convertirse en el mejor de los aliados para ponerte a tono y ayudarte a disfrutar de un intenso orgasmo.

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