¿Por qué somos más infieles en verano?

Según una encuesta realizada a 4.200 usuarios de la web de contactos extramatrimoniales Victoria Milan ,  el 72% de los infieles han estado esperado la llegada del verano para tener una aventura.  De hecho, un 30%  tiene claro que el anillo de boda le molesta durante las vacaciones.

Otro estudio publicado en Economic Letters insiste en que “la infidelidad muestra estacionalidad, alcanzando su máximo en verano”. Sin embargo, señalan que el motivo no es tanto el calor, como las oportunidades que brindan el tiempo libre y las vacaciones.

Tal y como relata Mimmi Kass , médico especialista en sexología y escritora erótica, la infidelidad en verano puede tener que ver con factores como “mantener una relación sexual con alguien fuera del entorno habitual y lejos de la pareja estable”.  Sin embargo, cuestiona que realmente tenga que ver con cuestiones como “el buen tiempo, la revolución hormonal, o la mayor exposición del cuerpo, para las que no existen evidencias firmes”.
En cuanto a los sexos, la experta señala que “hombres y mujeres son infieles prácticamente con la misma frecuencia, aunque exista mayor reticencia por parte de ellas a reconocerlo, y la infidelidad femenina sea menos identificada”.

Breakup and divorce

Así, relata que “En un estudio del Journal of Sex and Marital Therapy publicaban que un 22% de hombres reconocía haber sido infieles, mientras que solo lo hacía el 14% de las mujeres. Sin embargo, cuando se preguntaba de manera específica sobre viajes de negocios o aventuras con compañeros de trabajo, el porcentaje era idéntico para hombres y mujeres, y se cifraba en torno a un 35%. Da que pensar”.

Igualmente, apunta que hay que tener en cuenta que “la definición de infidelidad es plástica, no estática. No existe un solo tipo de infidelidad y lo ideal es que esto quede claro dentro de la pareja. Es una conversación que hay que tener antes de que se produzca la infidelidad y no después, por mucho que sea un tema incómodo y que se prefiera evitar”.

Más allá del debate ético sobre la infidelidad, otro tema en el que centrar la atención es el de la salud sexual. Porque en ocasiones, estas relaciones son impulsivas y no se utiliza métodos barreras. Un hecho que empeora cuando, por miedo a que la pareja sospeche, no se ponen mayores medidas de protección con la misma, provocando que nuestra pareja sufra el contagio de una ITS a causa de nuestra aventura.

“En el momento del calentón no se tiene mecanizado el pedir el resultado de las últimas serologías de VIH, Hepatitis B o sífilis, pero lo que sí que debería ser automático es el sencillo gesto de usar un preservativo o una barrera bucodental”, recuerda Kass.

Como médico, la experta advierte que existe un repunte de las ITS en nuestro país. “Desde el 2001 hasta hoy, existe una tendencia progresiva al aumento de casos de sífilis y gonorrea, ambas enfermedades de declaración obligatoria, también de herpes genital y clamidia”. Como insiste, no se trata de “hacer una política del miedo, se trata de tener sentido común y saber que, si se elige tener prácticas de riesgo, hay que usar medidas de barrera”.  Tanto para protegernos a nosotros mismos, como a nuestra pareja.

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