Sitios para tener sexo que ni se te habían pasado por la cabeza

Coches, lavabos públicos, playas solitarias, lavadoras –sí, sí, lavadoras, con su traqueteo– son lugares ya bastante manidos cuando se trata de practicar sexo más allá de la cama. Así pues, ya sea por innovar y añadir una pizca de sal a nuestra vida conyugal, o porque tienen un morbazo que tal vez no habíamos visto hasta el momento, es hora de ampliar horizontes y buscar nuevos lugares para practicar sexo. Como estos.

Biblioteca
El baño de una biblioteca tiene numerosos puntos a favor para convertirse en el escenario de una escena de sexo salvaje y forzosamente rapidito. Primero: el silencio. Aquí hay que contener ya no solo los gemidos, sino prácticamente también la respiración, porque fuera suele reinar el silencio más absoluto. Es, además, un lugar repleto de personas ensimismadas dando vueltas a cuestiones metafísicas, y parece que resulta todavía más morboso introducir asuntos mundanos en esos templos del saber. Hay, además, bibliotecas tan sumamente bellas, ubicadas en edificios históricos que rezuman encanto, que van a despertar nuestros sentidos hasta tal punto que… en fin.

Túnel de lavado
Que levante la mano quien no haya pensando en algún momento, sumergido en un túnel de lavado bajo el traqueteo de los cepillos y rodeados del agua, en tener un escarceo furtivo. Probablemente son muchos los que lo han hecho, ya que el túnel de lavado ofrece la más estricta intimidad, la total seguridad de que nadie va a pillarnos, y además confiere al asunto un aire apocalíptico que puede resultar también profundamente morboso. Ojo, que hay que acabar a tiempo o igual pasaremos un poquito de vergüenza.

Trabajo
Tener sexo en el trabajo, y con alguien del trabajo, es con toda probabilidad una de las fantasías más comunes, que seguramente muchos han hecho realidad en algún momento de sus vidas. Si hablasen las paredes de las oficinas, seguro que muchos de los que ahora se pasean entre las mesas con su expresión aséptica, su corbata y su maletín acabarían sonrojados. El clásico affaire jefe-secretaria (o su versión desgraciadamente muchísimo menos extendida jefa-secretario) sigue siendo hoy en día habitual en muchos despachos, y es que nada mejor que ese momento en el que se trabaja hasta tarde, todos se largan y las mesas quedan vacías y despejadas para descargar tensiones sobre una de ellas. Otra versión del sexo en el trabajo, mucho menos interesante pero también muy común, es quedar un segundo en el baño para un escarceo rápido con algún amante secreto de otro departamento. Qué morbazo, ¿no?

Beautiful young woman trying on jacket in front of mirror

Cascadas
Otra fantasía que habita en nuestro imaginario colectivo es el sexo bajo el agua. Ríos, lagos, pantanos, playas, piscinas, jacuzzis, spas, duchas… despiertan pasiones, aunque probablemente no tan intensas como esas cascadas solitarias rodeadas de vegetación que permiten hacer el amor en el agua fría mientras un chorro cae sobre nuestras cabezas. Quienes han probado el sexo acuático seguramente coincidirán en que no es tan cómodo ni tan placentero, pero y qué, si la sola imagen nos sigue volviendo locos.

Casas ajenas
Hay quien llega a casa de un amigo o de un familiar y le sobrevienen unas ganas locas de sexo. Incluso de utilizar camas ajenas para satisfacer su pasión. Es arriesgado, pues pueden pillarnos en cualquier momento, pero qué mejor que una escapada como quien no quiere la cosa en el cumpleaños de la abuela para un escarceo rapidito en el cuarto de invitados. ¿Qué es la pasión sin riesgo?

Probadores
Seguramente los trabajadores de grandes almacenes tienen historias para no dormir sobre parejas dándolo todo en los probadores. Y es que no olvidemos que una vez te quitas la ropa, y que tal vez tu pareja esté fuera para opinar sobre cómo te queda lo que te pruebas, y que una cosa lleva a la otra y el ambiente se caldea… ¡ya tendremos todos los ingredientes para una escenita de sexo rápido, furtivo y súper excitante!

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