Siete trucos para ser verdaderamente feliz en la cama

Sí, el sexo es uno de los pilares de una buena relación y seguro que conoces a mucha gente que sabe disfrutarlo a tope, y a muchos otros que no y no nos referimos a problemas de deseo/libido sino más bien a actitudes: tener una actitud positiva en la vida pero también, en lo que a sexualidad se refiere, es fundamental para tu equilibrio y el equilibrio en tu relación. Por eso hoy vamos a contarte cómo ser verdaderamente feliz en la cama con tu pareja: toma buena nota y a disfrutar.

Para querer bien al otro es importante quererse bien a uno mismo: ojo, no estamos diciendo, ni mucho menos, que seas un egoísta y que solo pienses en tu placer, o que tu clímax esté por encima del otro/a. Más bien defendemos que, para que puedas entregarte plenamente y querer bien a esa otra persona, debes aceptarte y quererte como eres y nos referimos en el caso de la cama, al físico: somos nuestros peores enemigos. ¿Celulitis? ¿Pechos caídos? ¿Estrías? Nos apostamos lo que quieras a que él ni los ve. Así que pasa de complejos y a quererse.

Habla, comunícate, di lo que piensas y lo que te apetece: ¿qué pensará si le digo que me gustaría probar sexo anal? ¿o ir a un club swinger, por ejemplo, por puro morbo? Chica, no te cortes: la comunicación es fundamental para ser felices. ¿Cómo va a hacerte feliz en la cama si no te atreves a decirle lo que te gusta?

Loving couple in bed

Fuera moralinas: quítate mochilas a la hora del sexo. Ni religión, ni morales, ni tabúes, ni miedos… el sexo ha de ser disfrutado en plena libertad con tu pareja. Los dos debéis estar de acuerdo en las prácticas, evidentemente. Y a partir de ahí, la imaginación es vuestro único límite.

Si no os gusta lo mismo, que puede pasar, negocia: la negociación es un arte, así que hazte experta en ella. No, no estamos diciendo que le chantajees para obtener lo que te gusta, simplemente, que lleguéis a acuerdos entre los dos. Sois adultos, seguro que podéis conseguirlo.

– ¿Ha habido un gatillazo? ¿esa postura no salió como esperabais? HUMOR. Sí, siempre humor, nunca hay que perder la perspectiva del humor, y menos en el dormitorio. Además es harto conocido que el sentido del humor es uno de los mayores afrodisiacos que existen.

Y volviendo al primer punto, conócete: si importante es quererse a uno mismo, no menos lo es conocerse. Conoce tu cuerpo, qué te gusta y qué no, cuáles son tus zonas más erógenas…¡Cómo vas a disfrutar del cuerpo del otro si no lo haces del tuyo! Experimenta, no tengas miedo, en solitario o acompañada.

Fuera monotonías: cuando las relaciones llevan años caemos el riesgo de caer en la monotonía, un gran peligro para el deseo sexual. Combátela pensando en planes con tu chico/a, detalles, sorpresas…  Con todo esto evitarás que tu pareja (y tu vida sexual) se marchite.

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