Siete tíos nos cuentan la mejor felación de su vida

¿Qué tiene que el sexo oral que no tengan otras prácticas? Hay algo especial en recibir placer de otra persona que está utilizando únicamente su boca. La clave es, sin duda, que la persona que está haciendo una felación o un cunnilingus lo disfrute tanto como la que lo recibe. Pero, como todo en la vida, las hay mejores y peores. Hemos hablado con un grupo de tíos para que nos cuenten como fue la mejor mamada que recibieron en su vida: así de alto está el listón.

Marcos, 32 años. “Siempre guardaré como la number one en la memoria la primera que me hicieron. En el sexo siempre pasa eso, ¿no? El primer polvo, la primera vez que masturban y, en mi caso, la primera mamada. Era una compañera de clase de la Universidad y nos habíamos enrollando unas cuantas veces, pero esa fue distinta. Habíamos estado haciendo botellón en un césped al lado de la facultad y me dijo que conocía un rincón en el edificio privado, en el que nadie nos iba a pillar. Fuimos allí y, de repente, sucedió. Fue brutal por la mezcla de excitación, nerviosismo y placer”.

Julián, 33 años. “Mi mejor felación fue una que no me esperaba. Estaba acostumbrado a que las tías me las hicieran en plan vídeo porno, con una succión salvaje, pero esta chica fue totalmente distinta. Se tomó su tiempo y despacio, muy despacio, fue repasándome hasta que exploté. Bru-tal”.

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Antonio, 45 años. “Me la hizo un compañero del estudio de publicidad en el que trabajaba. Un día nos quedamos solos acabando un proyecto y pasó. No tenía ni idea de que también era gay y quizá por eso, por la sorpresa que me llevé, es de la mamada que más me acuerdo”.

Marc, 32 años. “Llevo con mi mujer más de 10 años y el primer día que nos enrollamos me hizo una mamada espectacular. A día de hoy, cuando quiero recordar como era de bueno el sexo al principio no tengo más que volver a aquella felación mítica. A ella no se lo puedo contar porque se muere de vergüenza. Cosas que pasan”.

Esteban, 27 años. “Volvía de un festival de música en autobús yo solo y me reencontré allí con una tía con la que me había enrollado dos días antes. Habían sido un par de besos durante un concierto y ya. Yo creo que la tía se rayó y se fue. Pero en ese momento fue completamente diferente. Había muy poca gente en el autocar, la mayoría iban dormidos y encima viajábamos de noche. Me vio, se sentó junto a mí y nos empezamos a enrollar. Como follar nos parecía muy complicado, nos empleamos con el sexo oral y ella estuvo increíble”.

Mauro, 31 años. “Parecerá una gilipollez, pero lo cierto es que hace poco soñé que una famosa me hacía una mamada en sueños. Me desperté y había tenido una polución nocturna. Lo recuerdo como si hubiera pasado de verdad. No, no te puedo decir su nombre, porque es española, muy muy conocida y me da mucho apuro. Pero estoy convencido de que es una jefa del sexo oral”.

Antón, 40 años. “Nunca suelo disfrutar de las mamadas si no puedo darle placer al mismo tiempo a la otra persona así que recuerdo una vez que me enrollé con una tía y empezamos a hacer un 69. Estábamos totalmente sincronizados. Hasta tal punto que llegamos al orgasmo al mismo tiempo. A mí me pareció increíble y a ella, por la cara que puso, deduzco que también”.

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