Siete pequeños gestos que mejorarán vuestra vida sexual

Si la monotonía se ha apoderado de vuestra relación y la frecuencia de vuestros encuentros sexuales es cada vez menor, estás a tiempo de reavivar la llama. Sigue estos siete consejos y ambos recuperaréis la ilusión y las ganas de hacer el amor.

1. Deja tu trabajo en el felpudo de la entrada
Habitualmente, entendemos el hombro nuestra pareja como un lugar donde refugiarnos, y es bonito saber que contamos con alguien que procurará entendernos y nos dará sus mejores consejos. Pero una cosa es buscar apoyo y comprensión, y otra muy distinta arrojar todo nuestro malestar, nuestros enfados y nuestros agobios contra la persona que tenemos al lado. Aprovechemos ese rato con nuestro compañero para disfrutar de lo que nos une, e intentemos dejar a un lado todo aquello que pueda identificar la relación con esa sensación de agotamiento y negatividad.

2. Cuida tu higiene
Cuando nos ponemos en faena, es frecuente que después de un rato nuestro cuerpo comience a sudar. Qué diferente es acercar tu nariz o tu boca a una piel con olor a jabón y perfume… a notar ese desagradable olor a falta de esponja y camisa repetida. Puede que tengamos confianza con nuestra pareja, y esperemos que comprenda que han pasado unas horas desde la última ducha, pero cuando esa persona se acerque a ti y te dé un abrazo o un beso en el cuello, seguro que encontrará una motivación extra en tu olor a limpio. Son cinco minutos, chic@s, no hay excusa para acostarse con olor a requesón.

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3. Ponte guap@
Como en esto de las depilaciones y el modo de vestir no existe una preferencia universal, deberíamos esforzarnos por que nuestra pareja nos vea guapos, con lo que cada uno entienda en ese adjetivo. ¿Qué es eso de que si nos quieren nos verán guapos siempre? ¡Se supone que estamos intentando reactivar nuestra vida sexual! Piensa en el último día que tu pareja te dijo que estabas espectacular e intenta acercarte con mayor frecuencia a esa imagen. ‘Maquearse’ no es un verbo reservado al sábado en exclusividad. A la mayoría nos gusta saber que nuestro compañero se esfuerza por gustarnos.

4. Dile con mayor frecuencia lo guap@ que está
¿Hace cuánto que no le dices lo muchísimo que te gusta físicamente? Cualquier momento es bueno para sorprenderle con un piropo. Mírale a los ojos, aunque os acabéis de levantar y tengáis una pinta horrible, y dile que te encanta. Seguro que te responde con una sonrisa y un beso, y los dos comenzáis el día con el ánimo arriba y todas las ganas de que llegue la noche para volver a encontraros.

5. Mándale mensajes picantes cuando no estéis juntos
¿Recuerdas esa primera etapa en la que cualquier hora era buena para enviar un “te quiero” por mensaje y en la que marcabas su teléfono simplemente para decirle cuánto le echabas de menos? Es probable que no fueras consciente del momento en que dejasteis de hacerlo; tal vez fue progresivo, y muy posiblemente coincidiera con el descenso en la frecuencia de vuestros encuentros sexuales. ¿Por qué no recuperar esa bonita costumbre? Un simple whatsapp con las palabras “estoy pensando en ti” despertará su ilusión, y si además añades un piropo trabajado o picante, multiplicarás las posibilidades de acabar en día fundidos en el placer.

6. Ten un detalle con él/ella
Puede que los regalos no os parezcan importantes, que vosotros valoréis otros aspectos de la relación… ¡Pero a nadie le amarga un dulce! No hace falta que le compres un regalo carísimo. Piensa en algo que sepas que le guste: grábale un CD con canciones que signifiquen algo para vosotros, monta un vídeo con vuestras fotografías o prepárale una bolsa con sus gominolas favoritas. Lo importante es que sepa que has invertido un tiempo en hacerle feliz.

7. Se acabaron las excusas
El estrés es uno de los principales culpables de la monotonía en nuestras relaciones. La sensación de agotamiento se traslada inevitablemente al momento en que nos metemos en la cama. Tras una intensa jornada de trabajo y obligaciones, lo único que nos apetece es dormir. Pero, pensad en esto: Si tenemos que entregar un proyecto el día siguiente, nos quedamos despiertos hasta acabarlo, por muy cansados que nos encontremos, porque sabemos que nos va a beneficiar a nivel laboral. ¿Es que el amor es menos importante que el trabajo? No se trata de entender el sexo como una obligación o como un martirio; cuando no apetece, es mejor no forzar. Pero si es algo que nos gusta, y el único problema es la pereza, merece la pena apostar por la relación.

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