Siete formas poco ortodoxas de reactivar tu pareja

Al principio, como en el Big Bang, era el caos. Pero era un caos bueno: cuando tú y tu pareja os conocisteis, los polvos se contaban por decenas y su apartamento o el tuyo eran auténticos templos del placer. Había sexo en la cama, en el sofá, encima de la lavadora, en el suelo, etc. ¡Lo importante era follar! Luego, ese furor se calmó un poco, llegó el momento de iros a vivir juntos, puede que algún niño correteando por la casa y las sesiones de desenfreno sexual dieron paso a maratones de series. Que oye, ni tan mal, pero no es lo mismo claro.

Instalados en la rutina, miráis con desconfianza los anuncios de geles de la tele que prometen una vuelta al folleteo voraz. Buscáis algo para darle al botón de reset que, además, os ofrezca una buena descarga de adrenalina.  He aquí algunas ideas que pueden salir bien (o no).

Meter una nueva persona en la relación (o varias). Cuando Elena, de 38 años, decidió que quería hacer el amor con Paula, una chica que acababa de conocer de 36 años,… y que quería que su novio, Juan, de 39, también participara, se la jugó: “Llevábamos de novios desde los 18 y no sabía si le iba a apetecer”. Al final, Juan dijo que sí e hicieron un trio. Luego se apuntó Miguel, de 33 años, novio de Paula y la cosa se complicó en la práctica, pero todo acabó saliendo bien. “Estuvimos los cuatro follando durante una temporada y luego acabó la pasión. A Juan y a mí nos sirvió para reiniciarnos sexualmente”, explica Elena.

Kiss

Un poco de teatro, por favor. A ver, no se trata de hacer el número de la enfermera sexy o del bombero cachondo. De hecho, hay fantasías mucho más elaboradas. Gael, de 33 años, y Laura, de 34, son pareja y fans de la serie Homeland: “Nos disfrazamos de los protagonistas y nos damos unos meneos importantes. Para nosotros no hay mejor fetiche que éste”, asegura Gael. Lo mismo va para los que quieren jugar a ser Pin y Pon, los protas de Anatomía de Grey o Heidi y Pedro (¡el abuelo no, por Dios!).

Separarse una temporada. Ojo con esto, porque lo carga el diablo. En teoría, separarse y buscar nuevas parejas durante un tiempecito puede ir bien para reactivar el ardor, pero también puede contribuir a que una pareja se rompa para siempre jamás. A Dana, 33, y Alberto, 29, no les ocurrió: “Quisimos probar con otras personas, aprender cosas nuevas y volver luego a estar juntos, sin rencores ni malos rollos. La cosa estaba bastante parada entre nosotros y el darnos un tiempo reactivó la llama. Ahora nos contamos el uno al otro nuestras historias sexuales durante el paréntesis y, la verdad, nos ponemos muy cachondos”.

¡Iros a un hotel! A veces la pobrecita casa tiene la culpa de que baje la libido. No solo pagas la hipoteca (que también da bajón), sino que hay cosas tipo el retrato de tu suegra que no sabes qué hace en el salón y que te da cosica. Ir a un hotel es una opción molona para volver a sentir la llama entre los dos. Ahora los hay con todo tipo de juguetes sexuales, piscinas, spas privados, canales porno 24 horas.. ¡vamos que el que no lo hace ahí es porque no quiere!

Tener sexo cada uno por su lado. Parece lo mismo que lo de separarse peeeero… no. Para Mariana, de 40 años, comenzar a masturbarse delante de su marido (sin que él pudiera tocarla a ella), fue el comienzo de “una nueva era”, según sus palabras. Ella acababa y él se sumaba a la faena, también por su lado, cuando le parecía oportuno. Así llevan tres años y la cosa no decae.

Tener relaciones en público. La cama como símbolo del matrimonio tradicional. La casa, como ya hemos visto, lugar sacrosanto que ya no incita… ¿Solución? Desfogarse en público y con el riesgo de que, sí, te pillen. La adrenalina es para P. y M., ambos de 34 años, un factor que dispara la excitación: “Nos da igual que sea en el baño de un restaurante, en una nave industrial abandonada o encima de un risco. Lo que importa es que te puedan sorprender. Son polvos que duran poco, porque nos excitamos mucho, pero son geniales”.

Jugar con papelitos. Se ponen todo tipo de prácticas sexuales (si aún no se han probado en común, mejor) en papelitos. Se meten los papelitos en una bolsa y se juega a ir sacando. Si, además, hay de por medio vino, velas y buen rollito, la cosa mejora. Cuanto más ida de olla, mejor, que no sean cosas en plan “hazle una mamadita”. Mejor que haya azotes, lluvias doradas, dominaciones y asuntos por el estilo.

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