Siete cosas que dan repelús en la cama

Sí, en la cama a unos les gustan unas cosas y a otros, otras: está claro. No hay unanimidad pero hay ciertas cuestiones en las que sí suele haber más acuerdo como en lo que nos desagradan, lo que nos da repelús… esas cuestiones que estás tan a gustito en ese momento de placer y entrega y de repente, chasco. ¿Cuáles son? Hemos tirado de amistades para saber cuáles son esos aspectos que pueden fastidiar un buen polvo. Y ahí van unas cuantos:

La cosa va de pelos: sí, a las mujeres en concreto, les suele molestar que haya pelos en lugares inesperados. A saber, las orejas, la espalda, la parte superior de los brazos o incluso, en los genitales: “No estoy hablando de una depilación integral pero a mí me molesta particularmente que haya mucha pelambrera en los genitales y notar el vello en mi boca cuando estoy practicando sexo oral”, comenta Laura. Así que si no eres amante de la depilación, quizás puedas simplemente recortar el vello antes de…

La higiene, o más bien, la falta de: sí, todos sabemos que en un aquí te pillo aquí te mato, quizás no hayas tenido margen de pasar antes por la ducha. Está claro, pero habitualmente uno se ducha una vez al día, los hay que incluso dos: si tu partenaire duda de cuándo fue tu última ducha quizás es que tengas especial animadversión al jabón. Y eso echa para atrás a cualquiera: cuidemos por lo tanto, los olores corporales.

couple has argued and they are angry now

Verrugas por doquier: imagínate, le estás acariciando la espalda y de repente, una verruguita tras otra.. “Me parece la mar de desagradable”, comenta Eva.

Ojo con las libertades que nos tomamos: y con esto nos referimos por ejemplo, a los insultos o a escupir. “No me mola nada, me parece asqueroso para ser sincera”, comenta Noemí. Así que si no hay confianza suficiente, mejor evítalo.

Los pies, ese terreno pantanoso: no solemos prestarles mucha atención en nuestros cuidados diarios. Nuestros sacrificados pies. Pero no por ello hay que descuidarlos y menos, si vamos a tener sexo: “Me pasó una vez: íbamos a pasar a la cama y de repente, se quitó los calcetines y le vi las uñas, parecían mejillones. Me cortó todo el rollo”. Un consejo: echemos un vistazo a esta parte del cuerpo antes de encamarnos. El otro/la otra, lo agradecerá.

Las barrigas cerveceras: nos parece muy bien lo de los fofisanos pero sabed que a muchas mujeres les molestan las barrigas gelatinosas. Ahí lo dejamos.

El aliento: e hilamos de nuevo con la cuestión higiene. Ya sabemos que, en el caso de dormir juntos, el primer aliento de la mañana es como los mundos de Mordor, no hay necesidad tampoco de echarle una bocanada al otro en la cara. Pero en este caso nos referimos al aliento sin más: si huele a rayos, ten por seguro que bajará la libido de tu amante.

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