Siete consejos para dejar a tu ligue de verano

Ay, el verano. Vacaciones, costumbres relajadas, tiempo libre… TIEMPO LIBRE, copón. Si estás todo el día bebiendo como si no hubiera mañana o coincidiendo en los chiringuitos de la playa con el tío que entra a las 9 para limpiar los baños, lo más probable es que acabes echándote un rollo de verano. Ajá, ahí estás con un tío que parece de la familia de los Velencoso y que ha aparecido justamente cuando más tiempo tienes para dedicarle a lo que viene siendo el folleteo. Esto fue en julio y, sí, TODO IBA BIEN, pero ahora, ay, ves acercarse el final del verano, al tipo convencido de que lo vuestro va adelante y no sabes cómo decirle que esto no tiene futuro y que va a acabar como lo de Danny y Sandy en el primer cuarto de hora de Grease (sin reconciliación final, claro). Al final, te desahogas con tus amigas vía whatsapp y les cuentas que aparte del ardor inicial y cuatro noches de fiestorro con los últimos hits del verano, te has dado cuenta de que sois como el agua y el aceite y que tenéis menos futuro juntos que una pareja formada por Mario Vaquerizo y la reina madre de Inglaterra. Ha llegado el momento de cortar por lo sano. Afila el cuchillo.

1.Haz referencia a que el fin del verano… también es el de lo vuestro. Si tú eres de Coruña y él de Castellón de la Plana pues mira, chica, más fácil. El problema surge cuando la logística y una combinación no demasiado descabelladas de autobuses, trenes o coches de Bla Bla Car, podría dar alas a la que la cosa siguiera. Es el momento de cantar la canción del Dúo Dinámico (el final del veraaaaaanooo llegó, y tu partiráaaaas….), mandarle el enlace al último capítulo de Verano Azul o, directamente, mandarle un whatsapp en el que ponga “Esta relación caduca el próximo 1 de septiembre. ¡Sayonara, baby!”.

2. Pon de relieve las diferencias. Quizá sea el momento de hacerle notar que, además de jugar a haceros aguadillas en la playa y de bailar arrimaos lo último de Enrique Iglesias, tenéis poco más en común. Sí, habéis llegado dos veces al orgasmo juntos y está como un queso, pero cuando tú le hablas de Murakami, se piensa que es el restaurante japonés que hay al lado del puerto y está convencido de que Vetusta Morla es un animal en riesgo de extinción. Hay una frase manidísima pero que lo mismo funciona: “Somos incompatibles”. ¿A qué nunca pensaste que podrías llegar a decirla?

Young beautiful couple rubbing noses as a sign of love

3. Trata de fijar una última cita. Si ves que no lo pilla, no pasa nada: llega el momento de anunciarle una “última gran cita”. Despídete a lo grande: vístete como si estuvieras en la alfombra roja de los Goya, haz realidad alguna de sus facilonas fantasías sexuales y dile todo lo que quiere ir (especialmente que es un amante maravilloso y que su Citröen Cactus es el coche de tus sueños). Al día siguiente, dile algo en plan “es mejor dejarlo en todo lo alto y quedarnos con este recuerdo”. A ver si cuela…

4. Ojo con el rebote. Ha llegado el 1 de septiembre, te vuelves a Madrid, pero recuerdas que a mediados de octubre son las fiestas locales de la Virgen del Pilar. Vas a volver. Y él también. Y ahí puedes recaer. Bueno, pues que sepas que aunque lleves siete mojitos encima y el cuerpo te pida loca juerga tropical, si vuelves a enrollarte con él, estarás liando la madeja nivel pro. Puede que se piense que ya sois novios (al fin y al cabo, habéis traspasado la barrera del verano).  Retírate dignamente a tus aposentos o piensa en las hojas de Excel que te esperan el lunes.

5. ¿Amigos?, sí, peeero… Clásica trampa: “Vamos a seguir en contacto… pero como amigos”. Si tu intención es no volver a enrollarte con él, debes dejar pasar, al menos, seis meses de cuarentena. “Cuando la cosa aún está caliente, intentar enfriarla de golpe suele avivar la llama”, dice un proverbio chino. Bueno, en realidad no lo acabamos de inventar pero es así, creednos. Amigos, sí, pero en el futuro. O ya el verano que viene, si eso…

6. Dile que tienes novio. Aunque sea mentira. Explícale que se te fue la pinza entre el Jaggermeister, el calor y la camisa blanca abierta que llevaba esa noche y que luego te lo has pensado mejor. Que quieres a Francisco (por ejemplo), que está en Madrid preparándose las oposiciones a notario y que, sí, que ha estado bien, pero que ya no puedes seguir mintiendo a tu pareja. No podrá decirte nada. Nada más volver de vacaciones, llama a tus amigas y sal como si no hubiera mañana. Bye, bye, amigo veraniego.

7. Si nada de esto te funciona… desaparece. Pero no lo hagas sutilmente y poco a poco, sino de golpe. Deja de ser su amiga en Facebook, haz tu cuenta de Instagram privada y no le autorices a ver tus fotos, no le contestes ni un mensaje de Whatsapp, denuncia vuestras fotos juntos en el Facebook… A LO GRANDE. Para ver si lo pilla de una vez, que ya está refrescando y ya ha llegado el momento de ponerse una rebequita…

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