Si tu pene pudiera hablar, te diría…

Ay si el falo hablase. Ay si tuviese la capacidad de decirte las cuatro verdades.. seguro que te quedarías muy sorprendido sobre lo que te cuenta. Porque las mujeres solemos pensar que solo nosotras tenemos complejos, que únicamente nosotras tenemos la presión del físico (sobre la satisfacción con el cuerpo te hablábamos aquí), pero no es así. Ellos, nuestros chicos, también cargan con su mochila y sus miedos y uno de los más habituales está relacionado con la virilidad… o sea, en su gran parte, con los genitales.

De hecho hace unos años un cirujano plástico especializado en cirugía genital nos contaba que muchos hombres que decidían engrandarse el pene (teniendo un tamaño medio), sufrían simplemente de lo que él denominaba “el síndrome del gimnasio”. Es decir, la presión de mirar los genitales en los baños del gym y de ver que los otros la tenían más grande… Así que hoy nos hemos puesto en el lugar de tu pene para decirte algunas cosillas. Toma nota:

A vueltas con el tamaño: es uno de los mayores complejos del hombre: ¿tendré un pene pequeño? ¿será normal? ¿no sería deseable tenerlo más grande? Chico, qué agobio con lo del tamaño : a ver si entendemos que el tamaño no es relevante, puede aportar pero ¡cuántas pollas grandes hemos conocido que luego han sido un tremendo desastre en la cama! Además, a muchas mujeres no les gustan los falos grandes: les resulta dolorosa la penetración, no digamos ya la anal. Es más, un pene pequeño también tiene sus ventajas. Así que valora y mima lo que tienes y déjate de comparaciones, que son odiosas.

Measurement of a Banana

¡Esa presión, oiga!  Os habéis conocido en ese bar y la verdad, esa chica te gusta mucho mucho. Ya vas notando un calorcito en la entrepierna, os besáis, el calor va aumentando y decidís ir a tu casa. Y en todo el camino a casa no dejas de pensar si vas a dar la nota, si no te pasará como la vez anterior que la erección no fue gloriosa. Seguro que se repite, seguro que se repite… ¡Basta! Con tu cerebro en esos pensamientos, ¿cómo quieres que yo aquí abajo, me anime? ¿Qué fluya bien la sangre? No hay manera, qué presión. Los nervios y la ansiedad no son buenos compañeros de cama. Déjalos fuera del dormitorio.

No todo es pene en la vida: Chico, a ver si entiendes además que el sexo es algo más que genitales. ¿Por qué no te relajas, sigues con las caricias, los besos, los lametazos y quitas tu atención de tu polla? ¡Me agobias!

El alcohol no ayuda: noooo, las drogas en general tampoco, por mucho que tu amigo Jaime diga que sí. Te has pasado esta noche bebiendo y lo que en principio era un pelín gracioso se ha convertido en unos sentidos que ya no responden. Así que mejor deja el polvo para otra noche, compañero.

Sí, la erección puede durar más tiempo si tu cerebro ayuda: primero, el pensamiento positivo (ya lo hemos esbozado más arriba) pero además existen trucos para retrasar la eyaculación. Todo es práctica. Ahí van seis.

El porno es un mal consejero: eres joven, aún no tienes mucha experiencia, ¿y quién te guía? ¡el porno! Error: ves a tíos musculados, con penes enormes, súper depilados, constantemente erectos.. para, para, para: el porno es ficción. El sexo es mucho más natural.

Click aquí para cancelar la respuesta.