Si tienes buen sexo con él, es más fácil que te sea infiel

No hay nada peor que enterarte de que tu pareja te ha sido infiel y que alguien murmure a tus espaldas esa frase tan terrorífica de que “eso es porque le daban fuera lo que no tenía en casa”. Se trata de una sentencia espantosa que no solo pone en duda tu habilidad sexual, sino que, de algún modo, justifica que la otra persona decida buscar aventuras fuera de la pareja porque “no estás al nivel”. Pues bien, además de ser lo peor, resulta que ahora nos hemos enterado de que es mentira.

Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology de la Florida State University ha revelado que ocurre exactamente al contrario: que una vida sexual plena y satisfactoria hace que las personas que están en una relación sean más proclives a buscar una aventurilla fuera. ¿La explicación? Los investigadores no están seguros, pero creen que esto podría deberse a que los que se lo pasan bien en la cama a diario tienen  una opinión más positiva sobre el sexo en general, lo que llevaría a que, independientemente de tener una relación satisfactoria con la otra persona, estarían más motivados para echar una cana al aire. Eso sí, ocurre en el apartado puramente sexual: si la satisfacción es, sobre todo, emocional, ocurre al contrario y hay una menor tendencia a la infidelidad.

Man Talking Privately On Cellphone

El estudio siguió a nada más y nada menos que 233 parejas recién casadas durante tres y años medio, documentando los detalles sobre sus relaciones, incluyendo satisfacción marital, nivel de compromiso y si había habido algún episodio de infidelidad, incluyendo la reacción posterior –si habían seguido juntos o habían roto, básicamente-.

El pasado de cada miembro de la pareja también influye en la tendencia a ser infiel: mientras los hombres con un gran número de conquistas a sus espaldas son más proclives a buscar aventuras sexuales, ocurría lo contrario con las mujeres: cuanto más largo su historial de conquistas, mayor es su capacidad de mantenerse fieles a su pareja.

El nivel de atractivo de una persona también modificaba su tendencia a encamarse con otras personas más allá de su pareja pero de nuevo las diferencias surgen por sexo. En el caso de las mujeres, son las menos atractivas las que sienten más la tentación de poner la cornamenta, mientras que en el bando masculino, ocurre exactamente al revés. Son los especímenes masculinos que se ven a sí mismos como más guapetones los que tienen más peligro de caer en la tentación de ser infieles. Parece que, por lo menos en el terreno de la infidelidad, hombres y mujeres siguen pensando y actuando de manera diferente.

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