Sexo y alcohol, ¿un buen cóctel?

“La noche fue un desastre, no habíamos parado en todo el día, yo había dormido poco la noche anterior, habíamos bebido bastante, así que el polvo pasó sin pena ni gloria. No nos volvimos a ver”. La confesión es de F., un expatriado que reside en Madrid. Y es que a veces la premura de querer desnudar al otro/a nos hace elegir el peor momento: él apunta dos factores nefastos, uno, el cansancio, otro, el alcohol.

En numerosas ocasiones hemos oído que alguien se fue a la cama habiendo bebido más de la cuenta (o directamente, borracho/a). Incluso, puede que nos haya pasado a nosotros, y suele ser habitual que nos comenten que el encuentro fue muy bueno porque el alcohol desinhibe, te encuentras eufórico, etc. Pues no, el alcohol en exceso no es un buen ingrediente en la cama, así que mejor dejarlo para cuando estés solo entre las sábanas.

Man waiting for sexy women in lingerie

“Seguimos pensando que el alcohol ayuda a aumentar el  placer, incluso hay gente que considera que es un afrodisíaco. Una gran ingesta de alcohol inhibe el flujo de sangre en los genitales de hombres y mujeres. El alcohol adormece el sistema nervioso periférico, que es el que se ocupa de las terminaciones nerviosas en el pene, el clítoris y la vagina. Así que nos vamos a encontrar una disminución sensorial, lo que dificulta la posibilidad de llegar al orgasmo”, explica la sexóloga Almudena M. Ferrer.

Mantener la erección cuesta más

“Después de dos o tres copas, mantener la erección les cuesta más a los hombres y el flujo de la sangre que se dirige a vagina es menor. La respuesta sexual se vuelve más lenta. A largo plazo, el abuso del alcohol puede provocar infertilidad tanto en hombres como mujeres; reduce la movilidad de los espermatozoides y baja el nivel de testosterona”, añade.

Bien es cierto, como decíamos al inicio, que su ingesta apaga funciones cerebrales avanzadas como la inhibición, lo que hace que nos soltemos y seamos menos tímidos (factor que ayuda en esto de encamarse). Respecto a otras sustancias, como la cocaína, “Aumenta la libido y disminuye la inhibición sexual. Produce una respuesta hipersexual por la alteración bioquímica de la función cerebral. En los primeros usos, el sexo es muy estimulante, pero al cronificarse afecta al desempeño sexual”, añade.

Así que no te olvides: a la cama llega con ganas, dejándote prejuicios y miedos en la otra habitación pero mejor, sin ningún tipo de drogas. Si Stevie Wonder hizo famosa aquella frase de “Si bebes, no conduzcas”, apúntate lo de “si follas, no bebas en demasía”.

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