Sexo unicornio: el nuevo trío

Caballos con un cuerno en la cabeza. Y muy cuquis nivel tener tu propio emoji. Así son los unicornios, animales de una belleza tal que, sencillamente, no existen. De hecho, el término “unicornio” se ha empezado a aplicar a cosas que son demasiado buenas para existir. Por ejemplo, Kristaps Porzingis, el jugador de los New York Knicks que es altísimo y, sin embargo, es habilidoso con el balón. Un dos tres, responda otra vez. Una start up con un valor de mil millones de dólares también lo es. Finalmente, -y esto es lo que no interesa- un unicornio en el terreno sexual es una persona capaz de formar un trío con una pareja sin causar problemas ni pedir más de la cuenta a nivel emocional.

Suelen ser mujeres bisexuales, aunque existe la posibilidad de que sean hombres hetero o incluso gays. Su carácter de “animal mítico” viene dado porque son personas que son capaces de unirse a una pareja ya existente y vivir una relación con ellos sabiendo que su papel es el de la tercera persona. Es decir, y hablando en plata, que no van a dar guerra y que van a proporcionar lo que se les pida sin ir más allá.

Threesome. Young man sleeping with two girls

Tiene unas determinadas características

Es más, a un unicornio se le presuponen ciertas características que, ejem, hacen que no sea un papel muy sencillo de asumir. Para empezar, se les pide que se relacionen únicamente con ambos miembros de la pareja de forma equitativa y siempre en conjunto. Es decir, un unicornio no puede follarse a uno de los dos y al otro no. A no ser que haya reglas establecidas al respecto, claro.

Por otro lado, se supone que son personas que no tienen otra pareja aparte de aquella con la que se relacionan. Es decir, se les exige exclusividad y devoción hacia el trío. La pareja primaria –sí, estos términos se manejan en este tipo de relación- es la que acaba decidiendo y determinando cuando el unicornio debe abandonar la relación. Y sin poner problemas, ya que se supone que no debería establecer lazos emocionales con la pareja primigenia.

Internet está lleno de testimonios de personas que han pasado por la fase de ser un unicornio y la gran mayoría responden al estereotipo de mujer joven, atractiva y bisexual en busca de aventuras. En ese momento de su vida, es “captada” por una pareja, normalmente de mediana edad, que busca añadir un poco de pimienta a su matrimonio en forma de una tercera persona. Lo que suele suceder es que no tienen en cuenta las necesidades y sentimientos de esa nueva incorporación y al cabo de unos meses la relación termina, con la pareja yéndose por un lado y la tercera persona por otro.

Este fenómeno ha crecido lo suficiente como para dar lugar a que haya apps como Freelnd en las que parejas andan a la búsqueda de algo tan complicado como un unicornio atractivo, abierto a mantener una sexualidad complaciente –y quizá satisfactoria- con otras dos personas y poco más, aunque durante un periodo de tiempo razonable puedan compartir inquietudes, rutina diaria y quien sabe si hasta planes de futuro. Eso sí: recordemos que hay muchos más cazadores de unicornios que unicornios y que la fantasía, al final, siempre acaba siendo eso: una fantasía.

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