Sexo oral entre hombres: cosas que debes hacer (y las que no)

El sexo oral es una de las prácticas sexuales que más gustan y que más se llevan a cabo entre hombres gays, quizás incluso por encima del sexo anal. Recibir y hacer sexo oral es algo de lo que disfrutan la mayoría de ellos en sus relaciones. Al ser un chico quien realiza sexo oral a otro, puede conocer muy bien qué es lo que le puede gustar más y qué cosas le resultan más excitantes… o no. Y es que hacer una buena felación no siempre resulta sencillo, sobre todo para heterocuriosos o personas del género masculino que se inician en el sexo gay. Te contamos qué hacer y qué no al practicar sexo oral a otro hombre. Eso sí, recuerda que lo principal es tener ganas: hazlo solo si te apetece.

Qué hacer

Utilizar las manos

Al hacer una felación, la boca y la lengua no son las únicas protagonistas. Las manos dan mucho juego como complemento, ayudando a que el sexo oral sea mucho más placentero. Pueden utilizarse para agarrar la base del pene, masturbar o para acariciar otras partes como son los testículos, la parte interna de los muslos, las ingles, el perineo o incluso el ano. Existe la posibilidad, siempre que a ambas partes les apetezca, de introducir uno o varios dedos en el ano al mismo tiempo que se realiza la felación. Si el receptor del sexo oral no es uno de esos activos que no quiere que nada se acerque a su zona anal, seguro que la experiencia le encanta.

Mirar a los ojos de vez en cuando no está de más

Mientras tienes el pene en la boca, lo succionas y utilizas la lengua para lamerlo, prueba a mirar a tu pareja a los ojos de vez en cuando. Aunque se trata de un pequeño detalle que puede parecer que no tiene importancia, el observar en la expresión de su cara cómo se excita hará que tú también te pongas a cien. Si no es tímido, a él también le gustará que le mires. ¡El contacto visual durante una experiencia tan íntima añadirá un plus de sensualidad al sexo oral!

Intimate gay couple

Más rápido, más despacio

El ritmo, como en todo, debes marcarlo tú mismo. Pero no olvides que en la variedad está el gusto. A la hora de practicar sexo oral, no vayas ni muy lento ni muy acelerado. Un ritmo intermedio es lo más apropiado para que quien hace la felación y quien la recibe disfruten mucho más. También podéis jugar a combinar ambas velocidades, rápida y lenta. Todo dependerá de cómo estéis de excitados. Si el que recibe el sexo oral va a eyacular muy rápido, bajad el ritmo e id ajustando según vuestro deseo.

La importancia de lubricar la zona

Para lubricar el pene del hombre al que le realices la felación simplemente necesitarás tu propia saliva. Se trata de un elemento que no solo ayudará a que te deslices mejor durante el sexo oral, sino que también caldeará el ambiente mucho más. Escupir sobre el glande es una de las acciones que a algunas personas les gusta realizar durante las felaciones y que hace que los participantes se exciten en mayor medida.

Qué no hacer

No ser cuidadoso con los dientes

Con la excitación del momento, puede que te encuentres realizando la felación de forma muy enérgica y acelerada. Ten cuidado porque, a causa de esa velocidad e intensidad, tus dientes podrían acabar arañando el tronco del pene o rozando zonas muy sensibles como el glande o el frenillo. Evita los enganchones. Se trata de pasar un buen rato, no de acabar en el hospital, así que realiza el sexo oral siempre de forma suave… ¡no eres un vampiro!

Apretar demasiado

Estás ante un pene, no delante de un tubo de pasta de dientes, así que no hace falta que lo aprietes tanto. Al realizar una felación hay quienes agarran la base del miembro tan fuerte que incluso pueden llegar a crear una sensación molesta. Lo mismo ocurre al succionar. La presión debe ser la adecuada, ni muy suave (parecerá que no tienes ganas y tu pareja ni siquiera notará la estimulación). ni muy fuerte (temerá ver su pene aplastado). Actúa como si chupases un helado de hielo y seguro que así encuentras el término medio para hacer el sexo oral con la presión perfecta.

Hasta el fondo no, si no te cabe

Ponle ganas, pero no te ahogues. Necesitas respirar y, si el pene es muy grande, no te lo metas hasta el fondo, ya que eso podría provocarte arcadas. Es mejor ir por partes: si el tamaño es desmesurado, aprovecha para lamer el glande, el tronco y la base por separado. Puedes metértelo en la boca pero, si son muchos los centímetros con los que está dotada tu pareja sexual, no lo introduzcas hasta el fondo… la situación podría ser demasiado incómoda.

Olvidarse de la zona periférica

Es un gran error no prestar atención durante el sexo oral a las partes que hay alrededor del pene y que son puntos importantes a la hora de tener una experiencia sexual inolvidable. Acaricia sus muslos y sus ingles de forma sensual. No te olvides tampoco de los testículos, que además puedes lamer para que el sexo oral resulte mucho más excitante. La zona del perineo, situada entre el ano y los testículos es un punto clave para ponerle a cien. Puedes tocarla suavemente con los dedos al mismo tiempo que realizas la felación o lamerlo mientras le masturbas.

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