Sexo oral: ¿cómo saber mejor?

El ‘grooming’ de nuestras partes más íntimas está de moda. Ahora es común que las chicas nos depilemos el pubis e incluso hay peluquerías en las que tiñen y hacen dibujitos en el monte de venus y clínicas que blanquean la piel de esta zona. De ahí que cuidar el olor natural de la vagina se haya convertido en una prioridad.

El sabor de los genitales, masculinos y femeninos, así como de sus fluidos es el eterno debate en materia de sexo oral. Si bien unos afirman que no saben a nada o que saben bien; otros aseguran que no los probarían ni con mascarilla. Para gustos, los colores (o los olores en este caso), pero no hay que olvidar que el olor intenso de tus genitales es parte de su atractivo, y que han de oler precisamente a eso, a sexo. Así que chica, si tu estilo de vida es saludable y sigues unas normas básicas de higiene pero la persona con la que sales no aprecia el olor de tu cuerpo, el problema es suyo. Así que puerta. No hay nada más excitante que el olor y el sabor de los fluidos íntimos de una mujer.

No obstante, el olor de la vagina se puede ver alterado en un momento dado debido a la dieta que lleves, al igual que sucede con el semen. Hay doctores que aseguran que lo que comes puede empeorar el olor y sabor de tu vagina.

Young woman touching herself on bed

En líneas generales, comer más frutas y vegetales ayudará a que tus partes íntimas sean más apetecibles, pero los espárragos, el ajo y el curry causarán el efecto contrario. Esto es de cajón, pero ¿sabías que disminuir el consumo de café y alcohol también podría contribuir a mejorar el olor y el sabor de tu vagina?

“Comer algo de fruta unas horas antes del encuentro íntimo puede ayudar a que el aroma de sus fluidos sea menos intenso”, aconseja la sexóloga Esther Benegas. “Al contrario, el tabaco aporta un gusto amargo, el alcohol agrio, la carne picante y los espárragos… demasiado fuerte”. En este sentido, la papaya, la sandía, el melón o la piña, alimentos diuréticos con alto contenido en fibra y gran poder desintoxicante, harán que tu sabor cambie, endulzando tus fluidos vaginales. El plátano, además de mejorar ánimo y restar acidez estomacal, le dará un gusto exquisito a tu zona íntima. También las cerezas, moras, fresas y otros frutos rojos pueden conseguir que el interior de tu vagina tome un olor afrutado y agradable. Eso sí, si el resto de tu dieta no es saludable, el olor corporal de esa zona seguirá siendo poco atractivo. Comer fruta es bueno, pero no milagroso.

Otro truco es masticar unas hojitas de menta en estado natural o preparar con ellas una infusión. Tu pareja tendrá una sensación de frescura durante el sexo oral que hará que pase de comer chicles y empiece a comerte a ti.

La alimentación juega un papel importante en el sabor de nuestros genitales, pero no hay que dejar de lado la higiene. Si quieres que te coman, te laman y te sorban ahí abajo con ansia viva, báñate con regularidad. El aseo te ayudará a combatir las bacterias que causan el mal olor de la piel. Eso sí, debe ser frecuente pero no excesivo.

“Una higiene excesiva es contraproducente porque aunque elimina el olor a corto plazo, puede dañar el pH y puede provocar infecciones como cándidas, que después darán en algunos casos mal olor y sabor poco apetecible”, explica la sexóloga. Por otro lado, es importante que no uses nunca un producto de limpieza interna. Las duchas vaginales rompen el equilibrio de los agentes microbióticos que actúan dentro de tu vagina para mantenerla limpia. La naturaleza es sabia, y la vagina tiene un sistema de autolavado (contiene una riqueza bacteriana que la mantiene sana y limpia de manera natural. El verdadero mal olor vaginal es el resultado de una infección o de un desequilibrio bacteriano. Lo mejor es que acudas al médico para solucionar el problema), que ya lo quisiera el Elefante Azul. Lo único que necesitas es asear el área de tu pubis y tu entrepierna con un jabón neutro y sin perfume. Benegas recomienda el de caléndula, pues la vagina es muy delicada y usar un jabón inadecuado puede producir irritación y mal olor.

Otro consejo en materia de higiene es “limpiar pipí y popó de delante a atrás”. Sí, por si aún no lo sabías, la dirección correcta es de delante hacia atrás, y asegúrate de hacerlo bien porque olvidarse de la zona vaginal y dejar residuos puede causar infecciones (no digamos de lo desagradable que puede ser encontrarse ‘tropezones’ durante el sexo oral).

Aquí pasamos a otro tema importante: los juegos eróticos. Según Benegas, “no se debe ‘enriquecer’ las zonas íntimas con productos que no sean específicos para jugar, y mucho menos que lleven azúcar” (léase nata, chocolate, miel… ¿miel? ¿en serio?), sobre todo si existe la posibilidad de que se introduzca en la vagina. Esto puede generar infecciones y hongos. Lo ideal es usar lubricantes de sabores, y aún así usarlos con cautela. Si no están fabricados con agua o silicona pueden producir infección. Es lo que sucede con los productos con demasiado perfume. Por mucho que te guste oler a frambuesa, lávate bien después de usarlos.

Ya tenemos el menú preparado. Ahora emplata con una ropa interior sexy y prepárate para que te coman enterita. ¡Manos arriba!

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