Sexo o dinero, ¿qué prefieres?

Si tuvieses que elegir entre tener sexo o dinero, ambos en abundancia, y la elección supusiera renunciar a una de las opciones de por vida, ¿qué elegirías? El 61% se quedaría con el sexo y el 39% restante, el dinero, según la encuesta realizada a 300 lectores del blog Sexperimentando  , de la sexóloga Nayara Malnero.

Las razones para optar por sexo o dinero sin limitaciones son muy particulares y generalizar en estos casos no resulta muy justo, pero ganó el sexo por mayoría absoluta. Muchos dudaron antes de votar y la mayoría de argumentos fueron:

– Son muy parecidos entre sí a nivel social.

– Es imposible saber si se puede vivir sin ambos o solo con una elección.

– Es importante saber si el sexo sería de calidad o si incluye amor, porque eso complicaría la elección.

Los que a pesar de todas las variables se quedarían con el dinero, recordad que fueron el 39%, afirmaron para defender su elección que:

– El dinero compra todo, incluso el sexo si fuera necesario.

– Con el dinero puedo compartir sexo y muchas otras cosas con los demás.

– Sin dinero es imposible vivir, pero sin sexo sí.

– No puedo fabricar dinero, pero sí obtener placer por mis propios medios.

Pero, ¿será cierto que se puede vivir renunciado al sexo? Malnero explica que “todo pasa por las decisiones que cada uno tome en su vida, pero realmente es muy difícil por la pulsión sexual, algo muy instintivo. Es más real la necesidad básica de contacto y afectividad que las relaciones sexuales como tales”.

Couple having sex
Quienes defendieron el sexo en abundancia frente al dinero argumentaron sobre todo dos cuestiones:

– El dinero no da la felicidad, pero el sexo sí. “Un buen polvo hace feliz al más pobre”, escribía una lectora.

– El dinero va y viene, pero la sexualidad es constante.

De la primera afirmación se deduce que el buen sexo todo lo puede. Es decir, que si el sexo es de calidad lo preferiríamos al dinero, pero si se convierte en algo rutinario… “Ocurriría lo mismo que con cualquier otra cosa en nuestra vida, si es malo tratamos de eliminarlo. Si realmente no lo disfrutamos no merece la pena”, explica Malnero, que añade sobre la constancia de la sexualidad que “esto en realidad no es del todo cierto, ya que la sexualidad está siempre en cambio, pero creo que en las respuestas se referían más a las ganas o la necesidad”.

Lo ideal sería no tener que elegir y disponer de sexo y dinero en abundancia y disfrutar de ambos, una variante a la que no todo el mundo renuncia e introducida en el debate por esta sexóloga.

“En muchas ocasiones el dinero no da la felicidad completa, porque falta el sexo, y por eso hay veces que, sin renunciar a una posición económica favorable, una de las partes de la relación busca sexo fuera de su pareja habitual. Eso depende de cada uno, lo más importante es estar en consonancia con nuestros valores y los de cada cual son diferentes”, dice Malnero.

Y vosotras, ¿qué escogéis?

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