Sexo inadvertido: las mejores posturas si compartes piso

Vale que tengas casi treinta años y sigas viviendo con compañeros de piso, vale que compartáis todas las tareas y que sea muy divertido que siempre haya alguien en casa dispuesto a pasarlo bien. Pero, ¿qué ocurre cuando quieres un poco de intimidad? ¿Qué pasa con ese chico al que subes por primera vez a casa y tu amiga está viendo su serie favorita en el sofá, o cuando tu novia de toda la vida empieza a estar cansada de no poder ir desnuda a la nevera en plena noche? Si todos en esa casa tenéis relaciones sexuales pero no queréis ni vernos ni escucharos entre vosotros, tendréis que dominar estas cinco posturas. Porque incluso si crees tus colegas que están durmiendo, probablemente no lo estén.

¡Perros al suelo!

Es la mejor postura contra esas dichosas camas chirriantes que suele haber en los pisos compartidos. Coloca una almohada debajo de tus rodillas y baja al suelo, vamos a amordazar al perrete para que no ladre ni muerda…  Acércate a los pies de la cama, apoya otra almohada entre tu boca y el colchón y gime con todas tus ganas mientras tu pareja hace su trabajo por detrás. Nadie va a oírte. Ni siquiera si tu compañero sexual está en plena forma.

Fast and furious

No es necesario haber visto la peli para hace esta postura. Pero sí ser raudo y veloz. Es la posición perfecta para hacer cuando tu compañero de piso baja un momento a la calle a hacer un recado. ¡Vamos, no pierdas el tiempo! Inclínate sobre la cama, con una rodilla sobre el colchón, mientras él se coloca detrás de ti con una pierna en el suelo y el pie opuesto apoyado en la cama. ¿Lo visualizas? De esta manera él puede agarrar tus caderas para empujar con más ganas y hacer que llegues ‘rápida y furiosamente’ al orgasmo.

Happy European friends together taking pictures

Pausa publicitaria

Si por más insinuaciones que hacéis en el sofá tu pareja y tú para que os deje a solas, tu compañero de habitación sigue allí, absorto en la película que estáis viendo, escapaos al baño. Aprovechad la pausa publicitaria o mejor aún, inventaros una y regalaos 10 minutos de placer entre la ropa interior tendida en la ducha. Siéntate en el lavabo y pídele a tu chico que se quede de pie. Prueba a introducir tus manos entre ambos cuerpos para que puedas acceder al clítoris mientras empuja y así llegar antes al orgasmo. Si no queréis hacer ruido, abrid el grifo de la ducha. O del lavabo, el agua durante este momento sexual puede servir de lubricante, o para una limpieza rápida después.

Sofá, peli… y mantita caliente

Estáis viendo tranquilamente una película, acaramelados en el sofá durante esa fría noche de invierno, cubiertos con una fabulosa manta para entrar en calor…. y claro, el calor se os va de las manos y empezáis a toquetearos por debajo. Te ha pasado, ¿verdad? Pues toma nota la próxima vez. Completamente vestidos (siempre mejor con pijamas, ropa de estar en casa o cómodas prendas elásticas de gimnasio), os toca daros al arte de la masturbación encubierta. Si alguien entra, la clave es no morir de vergüenza, que no se os note en la cara que estabais haciendo ‘cosas sucias’ debajo de la manta. Con total tranquilidad, parad las manos (o apagar el juguetito) y actuad de manera inocente. Qué dos actores se ha perdido Hollywood.

Cabecero silencioso

Si tu cabecero golpea una y otra vez contra la pared y no puedes alejar la cama de la misma (dichosas habitaciones-zulo de estudiantes), utiliza un movimiento de bajo rendimiento que mitigue los sonidos sexuales. Apunta. Qué él se siente al borde de la cama mientras tú te arrodillas sobre él, pero del revés, con mucho cuidado. Pon una mano sobre sus muslos para mantener el equilibrio y envuelve tus pies alrededor de su trasero. La clave para no hacer ruido es moverte muy despacio, que el juego sea tranquilo, rítmico y sensual (el silencio puede ser un punto extra erótico) y olvides darte mimos con la otra mano o con un juguete.

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