Sexo gay: y tú, ¿qué tipo de pene tienes?

Seguro que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que cada chico es diferente… y que sus correspondientes penes también lo son. Del mismo modo que eso de que “todos los hombres son iguales” es una gran mentira, también lo es que el miembro viril sea semejante en todos los casos.

Las dimensiones del glande, la curvatura del tronco y su forma así como la extensión del miembro son variables que, al ser combinadas, dan lugar a una gran diversidad de penes que son muy diferentes entre sí. A pesar de que no hay dos iguales, existe una clasificación que agrupa a los penes en 5 tipos según una serie de características comunes.

¿Quieres saber de qué tipo es el tuyo o el de los chicos con los que has estado? ¡Sigue leyendo y haz tu particular clasificación!

Pene lápiz… El que escribe grandes historias.

Quizás sea el mejor tipo de pene para el sexo anal, ya que es más fino en la punta que en el resto (de ahí su nombre). El tronco es delgado y uniforme. La mayor ventaja de este modelo de pene es que, al tener el glande con la punta en forma de pico, se introduce de forma más fácil en el ano y evita molestias y dolores. Además, en el sexo anal también resulta perfecto porque al tener el tronco con forma regular, estimula todo el interior de forma uniforme desde la entrada hasta el fondo. En cuanto a las posiciones sexuales, este tipo de pene se adapta a casi todas. ¡Un auténtico todoterreno!

Quizás la principal desventaja del pene lápiz puede ser su misma facilidad para introducirse en el ano y abrirse paso, algo que puede dar lugar a que el activo lo meta demasiado rápido y fuerte, pudiendo resultar algo brusco. Así que cuidado con la penetración si el miembro viril es un muy largo y puntiagudo, ya que puede llegar a causar molestias.

Pene seta… El rey del sexo oral.

Su nombre está relacionado con uno de los ingredientes estrella de la gastronomía. Sin embargo, no es que el sabor de este tipo de pene sea diferente al de los demás. El pene seta recibe su nombre por la forma de su glande que, al ser más ancho que el tronco uniforme, hace que el miembro se parezca a los famosos hongos con forma de sombrilla.

Wait,wait...I think I see some changes!

El sexo oral es uno de los fuertes del pene seta, ya que la forma de su glande hace que esta práctica sexual resulte más placentera gracias al juego que puede llegar a dar en las felaciones. Sin embargo, este tipo de pene encuentra su mayor dificultad en el sexo anal, dado que las grandes dimensiones de su glande y su punta redondeada hacen que resulte más difícil su introducción en el ano, sobre todo si este no está muy lubricado. Además, al dilatarse una vez realizada la penetración, puede llegar a resultar incómodo y doloroso a la hora de sacarlo, tanto para el sujeto activo como para el pasivo.

Juguetear con el glande en la entrada del ano de la pareja sin llegar a introducir por completo el pene es una de las mejores experiencias que garantiza el pene seta a diferencia del resto.  Cualquier postura que facilite la semi penetración es buena. Además, al ser el glande una zona mucho más sensible, los chicos que poseen este modelo de pene disfrutan mucho más de las relaciones.

Pene plátano… El más deseado.

Prácticamente no tiene desventajas, ya que el pene plátano hace las delicias de la mayoría por saber adaptarse a todas las situaciones. No hace falta decir que debe su nombre a su parecido con la conocida fruta tropical. Este tipo de pene tiene un glande estrecho y pequeño que se abre camino de forma suave a la hora de la penetración, entrando siempre sin problemas. Al tener un tronco bastante  más ancho, estimula el interior del ano sin llegar a ser molesto y produciendo mucho placer gracias a su generosa forma.

La base del pene plátano es más estrecha que el resto del miembro (al igual que el glande), resultando así mucho más manejable que si todo el tronco tuviese la misma anchura. En cuanto a las posturas ideales, se dice que todas son igual de óptimas y apropiadas para este modelo de falo. ¿Y el sexo oral? Las dificultades o facilidades en las felaciones dependerán de la longitud del miembro, pero, llamándose plátano, ¿quién va a resistirse?

Pene cono… La pirámide más placentera.

Con el glande y parte superior más estrechos, a medida que se va bajando hacia la base este tipo de pene se va ensanchando formando un cono. Al tener la parte de arriba más estrecha, los chicos que tienen el miembro con esta forma realizan la penetración de forma más gradual, entrando suave y profundamente, estimulando además la entrada del ano de su pareja gracias a la base ancha de su pene. Como estos penes son muy apropiados para penetraciones profundas, la postura del perrito es la mejor en este caso.

Aunque el sexo anal es el punto fuerte del pene cono, las felaciones son el principal problema con el que se encuentran en los preliminares. Y es que, si el falo es demasiado ancho en su parte inferior, puede hacer que estimularlo con la boca resulte complicado para la otra persona.

Pene curvo… El más popular.

Tener el pene ligeramente curvado no es nada raro. De hecho, esa curvatura tiene una gran ventaja sobre los penes totalmente rectos, y es que en el sexo anal permite estimular muy fácilmente el punto P (punto G masculino), donde se encuentra la próstata del hombre, haciendo disfrutar mucho al que está siendo penetrado.

La postura ideal para la penetración anal dependerá de la orientación de la curvatura del tronco. Si la curva está hacia abajo, la postura del perrito será la mejor; si el pene apunta hacia arriba, la del clásico misionero será más apropiada y si la curva va hacia uno de los lados, la postura de la cucharita será la más adecuada para estimular el ano del hombre que desempeñe el rol de pasivo en ese momento.

Aunque parezca raro hablar de pene curvado, se trata de uno de los más comunes. No hay ningún problema siempre que la curva no sea muy pronunciada y resulte molesta tanto para el que penetra como para el que es penetrado.

Con este repaso llegamos a una conclusión muy importante que es que todos los penes, independientemente de su forma y tamaño, son igualmente funcionales. Todos pueden dar y recibir placer de igual forma. Lo importante es saber sacar partido a sus características… ¡y disfrutar!

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