Señales de que tu pareja te está manipulando

No lo quieres creer pero tu pareja se está comportando a veces raro, te controla demasiado y le gusta imponer su criterio. Tú, por no discutir, tragas y tragas y hasta le llegas a dar la razón en todo y tu opinión no cuenta y sientes que te anula por completo. ¿Qué está pasando? Tal vez podrías ser víctima de lo que se conoce como luz de gas o gaslighting. El nombre te sonará por la película protagonizada por Ingrid Bergman, aunque aquí se tradujo como Luz que agoniza.

“Es una forma de abuso psicológico que consiste en hacer dudar a la persona que lo sufre de sus sentidos y, por tanto, de su sana salud mental. La base de dicho maltrato es la manipulación de la realidad de la víctima por parte de la persona que lo ejerce, de manera que se termine consiguiendo la anulación de la voluntad de la persona sometida y una completa dependencia de esta hacia el maltratador”, explica Sara Rasero, psicóloga terapeuta de pareja.

¿Qué motivos puede llevar a una persona a actuar así? Desde algo exclusivamente narcisista –explica Rasero- por mera satisfacción a la hora de ejercer el poder, hasta esconder fines legales, donde existe una ganancia secundaria por demostrar que la otra persona tiene un desorden mental y no es capaz de responsabilizarse de algo que tenga a su cargo como puede ser un negocio, una propiedad o, incluso, sus propios hijos.

El gaslighting, aunque tiene algunas características que lo definen como tal, no difiere en la base de otras formas de abuso psicológico, puesto que la finalidad última de todo maltrato es despojar a la otra persona de su confianza en sí misma, autoestima y personalidad para apoderarse de su voluntad y hacerla totalmente dependiente de quien abusa.

Wind-up businessman

¿Cuándo sospechar? Hay ciertas señales que pueden hacer tomar conciencia de que uno está siendo víctima de este tipo de abuso, según explica Rasero.

Manipulación: como hemos dicho, una de las características que definen el gas lighting es el intento de hacer dudar a la víctima de sus propios sentidos. Si estás siendo sometido/a a es tipo de abuso es probable que recibas del presunto abusador quejas constantes de que te despistas y no sabes dónde dejas las cosas, de que no te acuerdas de las citas o eventos importantes, que no recuerdas conversaciones que supuestamente habéis mantenido o que inventas conversaciones que no han tenido nunca lugar, que ves u oyes imágenes o sonidos donde no existen o te hace responsable de consecuencias de actos que tú crees no haber llevado a cabo.

Ridiculización: para asegurarse de que no puedas defenderte y no encuentres explicaciones lógicas a las incoherencias que intenta hacerte creer, es posible que te sientas ridiculizado/a en presencia de otras personas cuando surja la conversación de lo ocurrido, utilizando términos como “loco/a”, “ido/a”, “enfermo/a” o “no es de fiar”.

Aislamiento: con el fin de que no puedas compartir tus dudas acerca de si lo que te está pasando es normal o no, es muy frecuente que la persona que abusa intente reducir al máximo, e incluso extinguir, tu círculo de relaciones sociales. Para ello intentará ponerte en su contra, argumentando que no te convienen, que se ríen de ti, que no te valoran como mereces, que te utilizan o que están contigo por interés, que hablan a tu espalda, etc. Lo hará tanto con tus amigos y compañeros de trabajo como con tus familiares.

Confianza plena en el/ella: del mismo modo que intentará que desconfíes y te alejes de quienes formaban parte de tu red social, la persona que pueda estar ejerciendo este abuso sobre ti se presentará como la única persona capaz de ayudarte, de comprenderte e incluso de vivir contigo, pues es frecuente la amenaza de “quien va a querer estar contigo si no soy yo”. De esta forma se va destruyendo la confianza en uno mismo y se va creando el vínculo dependiente.

Delegación de funciones y actividades: puesto que el fin es que dejes de confiar en tus posibilidades y en tu autonomía, intentará que dejes de hacerte cargo de cosas importantes como las citas médicas, los papeles del banco, el control del dinero, el cuidado de los hijos… También intentará alejarte de actividades placenteras para ti e incluso podrá animarte u obligarte a dejar el trabajo. De esta manera consigue seguir reduciendo el contacto con otras personas que puedan alertarte de la situación que estás viviendo y consigue deprimir tu estado de ánimo haciéndote creer que no sirves para nada.

Intromisión en la toma de decisiones: como en todo el proceso es prioritario sembrar la duda en el buen juicio que puedas tener, notarás que exige ser partícipe de todas las decisiones que tomas en tu vida, desacreditando tu propio criterio, así como el de personas cercanas a ti e intentando imponer el suyo como el único válido bajo el argumento de que lo hace en tu propio beneficio.

Culpabilidad: dado que eres tú quien está perdiendo el juicio y no eres capaz de discernir entre lo real y lo imaginario, todas las consecuencias negativas de lo que le pase a quien abusa o que pasen en la relación (del tipo que sea) serán culpa tuya. Podrá haber reproches constantes por tus actuaciones, afectándote en tu autoestima y reforzando así la dependencia de quién se hace pasar por la única persona que sabe que es lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo.

Insultos y vejaciones: serán frecuentes en este tipo de maltrato las discusiones y enfrentamientos con faltas de respeto, pues intentará llevarte al límite para provocar en ti estallidos de ira y rabia donde aprovechará para “confirmar” que estás “loco/a” y que eres emocionalmente inestable.

Si estás empezando a detectar cualquiera de estas señales es importante que acudas cuanto antes a consultar con un especialista. Pero intenta no comunicar esta decisión a la otra parte puesto que, de estar dándose este fenómeno, no tardará en quitarte la idea de la cabeza y, una vez más, te hará creer que estás viendo cosas donde no las hay. ¡Confía en tu intuición!

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