Seis tipos de sexo cuando estás en una relación larga

Sí, ya lleváis un tiempecito juntos: y eso se nota, en la complicidad, porque a veces no es necesario ni hablar para entenderos; en los hábitos y rutinas (y ojo, que no estamos diciendo que tenerlos sea malo, en absoluto) y por supuesto, también se nota en la cama.

Y no porque la pasión se haya esfumado sino porque habéis pasado a otro estadio, a otro nivel. ¿Cómo lo sabemos? Simplemente habrá que observar ciertos detalles en el dormitorio para deducir que sois una relación de larga duración, sin necesidad de preguntar cuánto tiempo lleváis juntos. Te los contamos:

Lo del sábado, sabadete no es un mito: no, no estamos diciendo que no practiques sexo otros días de la semana y a otras horas, pero el hecho de que sea el primer día de descanso de la semana influye. Estás más relajado, menos obligaciones, al día siguiente no tienes que madrugar… Confiesa: el sábado por la noche hay polvete. Y lo sabes.

Angry couple with their own phones

Sexo tras la comida y también, siesta: otro clásico del fin de semana y de las parejas de larga duración. Tras el estómago lleno, entra el calentón, se pone uno manos a la obra y luego se queda acurrucado, dormido al lado del otro. Un gran placer no al alcance de otras parejas.

El ultrarrápido o aquí te pillo, aquí te mato: la agenda laboral, quizás, los niños, las tareas del hogar… son muchas cosas para la semana que juegan en contra de una sesión de sexo de horas. Y no nos engañemos, de las maratonianas sesiones de sexo del inicio habéis pasado a sesiones más cortas (pero no tienen por qué ser menos placenteras). Otra características de las parejas de larga duración son los polvos rápidos: además, cuando ya se conoce al otro, todo va más rápido.

Pocos preliminares, sexo más bien “vaguete”: puede que vayas con la camiseta de andar por casa y él con el pelo desaliñado y en calzoncillos. Incluso puede que no hayáis pasado por la ducha: qué más da, no estás ligando en Tinder y son las ventajas de que hay una base. Y puede incluso que en la tarea no te quites ni la camiseta. O que no cambies las sábanas de la cama. Está bien pero oye, de vez en cuando cuida los detalles: al otro/a le gustará la sorpresa.

Nos gusta así, ¿para qué innovar?: con esto no criticamos la innovación en la cama, todo lo contrario, afirmamos que como ya tienes pillado el truquillo al otro, vais a tiro hecho, sabéis lo que hay que hacer para dar y recibir placer y no os complicáis la existencia. Si los dos sois felices así, ¿por qué no?

La noche (o noches) sin sexo: sí, un “te quiero” y hasta mañana, un beso furtivo, en los labios o en la mejilla, y a dormir. Hace poco lo comentábamos en El Sextante: sí, las parejas pueden vivir sin sexo, si las dos están de acuerdo y son felices así, o al menos, con un sexo esporádico. Y no es malo ni significa que no se quieran.

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