Seis temas sobre sexo que deberías abordar antes de iniciar una relación

Hay muchas cosas de las que no hablamos cuando nos enamoramos, y que acaban pasándonos factura meses, incluso años más tarde. No importa que queramos ser precavidos y dejarlo ya todo atado en las primeras citas, pues es muy fácil errar, dejar temas en el tintero y descubrir un buen día, ya cerca de los 40, que el amor de tu vida no quiere tener hijos, que no tiene ni la más mínima intención de ir ningún domingo a comer a casa de tu madre, que planea hacer un trío con tu mejor amiga o que le gusta disfrazarse de oficial nazi.

En materia de sexualidad, estas son las seis cuestiones que deberías abordar al iniciar una relación con alguien si no quieres que luego haya sorpresas.

1- ¿Estás a favor de las relaciones abiertas? Si tú no eres de los que abogan por este tipo de relaciones, es una manera delicada de preguntarte si tiene intención de serte infiel. Son cosas que a menudo no se hablan en el fragor de la batalla, hasta que un buen día te sorprende la noticia y crees que no vas a superarla nunca. Lo cierto es que cuando uno de los dos quiere una relación abierta y el otro no, es muy probable que el asunto acabe en fracaso, ya que el que cede suele ser el que aboga por la monogamia y suele llevar muy mal los escarceos de su pareja. En caso de que haya consenso y ambos aboguen por una relación abierta, es importante establecer ciertas pautas: ¿Nos lo vamos a contar? ¿Qué ocurre si surge algún tipo de sentimiento con otras personas? ¿Podemos tener sexo muchas veces con una misma persona ajena a la relación o se establece un máximo de veces? ¿Vamos a flirtear delante del otro? Es fundamental tener claro el modelo de relación para evitar un final doloroso.

2- ¿Y tu salud sexual? No basta con preguntar, que te contesten que están bien y darte por satisfecho. Normalmente ese vago “estoy bien” significa que la otra persona presupone que está bien, pese a que probablemente ha protagonizado algún encuentro sexual de riesgo, ya sea con parejas estables o esporádicas. Con estas cosas no se juega, y si decidimos embarcarnos en una relación y tener sexo sin preservativo es interesante contar con un informe médico propio y de la otra persona, que corrobore la ausencia de enfermedades. En el caso de que nuestra pareja esté infectada por el virus del VIH o cualquier otra enfermedad, es importante informarnos correctamente de cuáles son los protocolos –qué mal suena este término en relación al sexo– a seguir a la hora de establecer contacto sexual.

Couple making out in kitchen

3- ¿Cuáles son tus fantasías? Es importante hablar ampliamente y sin tapujos sobre las cosas que nos gustan o nos desagradan sexualmente. Es una buena manera de iniciar una relación sin tabúes desde el principio, y crear canales sólidos de comunicación a nivel sexual que, si se construyen bien, pueden durar toda la vida. Es curioso, ya que si estas vías de diálogo no se crean correctamente desde los inicios, nos encontramos con parejas que llevan gran cantidad de años juntos y no se tienen ningún tipo de confianza en materia sexual. Y nos referimos a todo tipo de prácticas: sado, fetichismo, tríos, intercambio de parejas, afición a los juguetes sexuales, al porno, etc. De esta manera, sabrás desde el principio que prácticas le gustan más y cuáles menos, no te llevarás sorpresas y podrás expresar también todas tus inquietudes en un clima de confianza y franqueza.

4- ¿La frecuencia importa? Es un tema delicado, pero algunos sexólogos recomiendan establecer unas bases desde el principio para no descuidar el sexo en momentos de estrés, después de tener hijos o, simplemente, cuando pasado el tiempo la chispa se va diluyendo. Muchas parejas están de acuerdo en establecer una frecuencia, o incluso unas fechas, para no acabar dejando de lado el sexo en un futuro, y más teniendo en cuenta –y esto conviene hablarlo desde el principio– que normalmente las necesidades sexuales de los dos miembros de la pareja no suelen ser exactamente las mismas.

5- No voy a fingir, y espero que tú tampoco lo hagas. Es importante hacer entender a la otra persona que es probable que algunos encuentros sexuales no acaben en orgasmo, lo que en muchas ocasiones resulta muy frustrante para el otro, que interpreta que no ha estado a la altura o que no gusta lo suficiente a su pareja. Si empiezas fingiendo desde orgasmos a un placer que no sientes –tal vez detestes que te hagan sexo oral pero finges que te gusta, o caricias en determinadas partes de tu cuerpo– te será muy difícil deshacer el malentendido en un futuro. Deja claro desde el principio no solo que no vas a fingir, sino que tampoco quieres que lo hagan contigo, y que a lo largo de tu vida has tenido encuentros sexuales que no han acabado en orgasmo y han sido maravillosos y otros en los que has tenido un orgasmo estupendo que borrarías de tu pasado para siempre.

6- El pasado, solo por encima. Curiosamente, muchas personas creen que es imprescindible saberlo todo acerca de la vida sexual pasada de sus parejas y sin embargo obvian sacar a colación alguno de los temas anteriores. El pasado es pasado, y profundizar en él puede resultar doloroso en ocasiones, un dolor totalmente innecesario. Contemos lo necesario y no entremos en comparaciones, vivamos el presente y sintamos que estamos empezando de cero. Porque en realidad es lo que estamos haciendo. ¿O no?

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