Seis mitos sobre el vello púbico que deberías dejar de creer

Lo de dejarse las melenas afro típicas de los años 80 te parece una ordinariez antihigiénica y estás convencida de que recortar algo de vello mejora tus relaciones sexuales, pero siempre dejando algo, porque si está ahí por algo será. ¿Sabes? Hay un montón de maneras de lidiar con el vello púbico, y también un montón de rumores sobre él que aún te sigues creyendo. Toma nota, porque algunas de tus creencias son auténticos mitos.

1. El color del pubis coincide con el pelo de la cabeza. Un clásico que había que desmontar de una vez por todas. El color del cabello de arriba no tiene por qué coincidir con el de las partes íntimas, y no tiene nada que ver con que la mujer en cuestión pueda estar o no teñida, zopencos. Lo cierto es que tu referente debería ser el color de las cejas que sí suele marcar cómo será el de más abajo. No vuelvas a entonar la frase que empieza con ‘rubia de bote’ y continúa haciendo alusión al color de su vello púbico sin mirar encima de sus ojos o, quizás, tengas que tragarte tus palabras.

2. Para practicar sexo es mejor ‘podar el matojo’. Es innegable que una mata descontrolada y enredada de vello púbico puede suponer un problema a la hora de encontrar los puntos erógenos y poder acceder a ellos. Pero ojo, porque existen evidencias científicas de que tener algo de pelo en la zona puede ser el botón de encendido sexual más natural de todos. Cuando practicamos sexo, las glándulas sebáceas que suelen encontrarse en las raíces del cabello comienzan a producir una secreción inodora que al mezclarse con las bacterias que tenemos en la piel y en el pelo se transforman en un aroma llamado feromona. Cierto que vas a tenerla sí o sí porque emana de tu piel, pero si tu compañero de cama es duro de olfato, un poco de vello podría ayudar ‘a olerte mejor’.

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3. Protege contra enfermedades de transmisión sexual. Muchas mujeres han asumido que el vello púbico les protege de contagiarse o desarrollar verrugas genitales y otra serie de enfermedades de transmisión sexual (ETS) derivadas del contacto de piel con piel. En realidad en la anterior afirmación son necesarios algunos matices. El vello púbico por sí solo no es suficiente para protegernos contra una ETS lo que sí es cierto, y lo afirman muchos dermatólogos, es que la depilación integral hace que sea más fácil el contagio, sobre todo, del virus del papiloma.

4. El vello púbico no deja de crecer. Te parecerá ridículo, pero aún hay personas que se lían a recortarse casi a diario por miedo a tener que usar coleteros en la entrepierna. Afortunadamente para los profesionales de la peluquería, el cabello deja de crecer cuando alcanza una cierta largura. Se detiene, y si lo recortamos vuelve a crecer hasta su punto máximo de extensión. Y no, no ocurre como con el de la cabeza que ‘crece más fuerte cuando te cortas las puntas’. Al natural, suele medir un máximo de 5 centímetros y un mínimo de 1,2 y notarás –puede que dentro de bastante tiempo porque hablamos del periodo de la menopausia– cómo con el paso de los años se vuelve más fino y comienza a caerse.

5. Hace que el sexo sea menos agradable. Algunas personas piensan que tener una cantidad considerable de vello púbico puede hacer que la penetración y la fricción resulte menos sensitiva para ellas porque, por decirlo de alguna manera, amortigua el roce. Claro que, también hay cientos de mujeres rasuradas por completo que no llegan al orgasmo ni a la de tres. No tiene nada que ver con que la penetración o el cunnilingus resulten más o menos placenteros. Todo depende de los gustos de cada fémina y de si necesitan una mayor presión en la zona para notar el contacto o, por lo contrario, el hecho de estar mulliditas les ayuda a darlo todo sin miramientos.

6. La depilación es mucho más sana. Depende del tipo de piel y de la técnica de depilado que escojamos. Si nos ha tocado una piel sensible, rasurarnos con cuchilla puede ser un castigo mortal que se traduzca en rojeces, rozaduras e incluso eccemas que nos harán mucho más proclives a desarrollar alguna enfermedad. En tales circunstancias, las bacterias que habitan en el pelo ven vía libre para meterse en la piel causando molestas infecciones. No hagas más el bruto con la cuchilla y un poco de jabón. Busca alternativas que no te sajen la piel o al menos, busca una crema depilatoria adecuada e hidratante.

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