Seis mitos sobre el sexo

Ríos y ríos de tinta. Tropecientas mil películas. No sé cuántos libros… el sexo desata pasiones, está claro, somos seres sexuados y eso nos lleva a que la temática nos interese muchísimo (ahí están las búsquedas en Google para demostrarlo). Sin embargo, entre todo lo que se dice y se trasmite sobre la cuestión hay mucha rumorología. O mitos. O como quieras llamarlos. En definitiva, cosas que no son ciertas. Hoy te desvelamos unos cuantos, seguro que la mayoría te son familiares.

El mito de la primera vez: no hablamos únicamente de que las películas de Hollywood transmitan una visión poética de la cosa (cuánto daño ha hecho el cine de Hollywood al amor y al sexo en general), sino que parece ser que la primera experiencia sexual debe ser una pasada. Algo a rememorar siempre pero por lo positivo que fue. Un momento en el que verás fuegos artificiales. Y sin embargo… la mayor parte de las veces las primeras experiencias no son placenteras. ¿Por qué? Por distintas razones: porque no conocemos suficientemente nuestro cuerpo y lo que nos gusta y lo que no; porque tengamos un nivel de nervios considerable; porque las expectativas son demasiado altas, por la propia inexperiencia.. Así que seamos realistas: las primeras veces no tienen por qué ser una pasada (aunque haya quien las disfrute a tope).

Cuanto mayor sea el pene, mayor será el placer: pues tampoco. Hemos hablado muy a menudo del tamaño del falo en El Sextante y podemos afirmar que aunque a algunas mujeres les gustan los penes grandes, en general, se prefiere un tamaño medio (echa un vistazo a este artículo). Y no pocas veces una da con un pene grande que no solo causa dolor sino que además, no resulta tan “juguetón” como uno de tamaño más pequeño.

Irate wife

Las mujeres tienen menos apetito sexual que los hombres. A esto podríamos simplemente contestar con un “jajajaja”. Es totalmente falso, el deseo sexual es similar al de los hombres y en todo caso, el deseo no depende del género sino de la persona en concreto. ¿Por qué esta idea tan extendida? Porque a lo largo de la Historia tanto el deseo sexual como muchas veces, los propios genitales femeninos, han sido algo mal visto.

El alcohol ayuda en la cama. Otra falacia. Sí, es cierto que el alcohol (u otras drogas) desinhiben pero a qué precio. En los chicos, por ejemplo, puede generar problemas para conseguir o mantener la erección. Y en las chicas, pérdida de sensibilidad, en todo el cuerpo pero también en los genitales. Así que ojo a esa copita de más.

En todos los encuentros sexuales hay que correrse y si no lo haces, pasa algo raro. Pues tampoco: aunque el orgasmo sea la forma de terminar toda experiencia sexual, no tiene por qué ser el objetivo per se. Es decir: se puede disfrutar del cuerpo de uno mismo y del otro sin tener que acabar en el clímax.

A los hombres siempre les apetece. Pues no, no son máquinas de echar polvos y como a nosotras, a veces les puede apetecer y a veces no. Y en ello influyen los mismos factores: el estado anímico, el cansancio, el estrés, etc.

 

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