Seis faenas de la regla que toda mujer ha vivido

Parece que uno de los temas que hace salir huyendo a cualquier chico es el de la regla. Aunque resulta un tema de lo más natural y que vive la mitad de la población mundial en su día a día, aun existe mucho tabú en torno a la menstruación.

Para quitarle el misterio al asunto, preguntamos a varias mujeres algunas de las faenas que a todas nos pasan con la regla, y que no siempre contamos a los chicos por vergüenza:

1) Te vas a manchar: Sí, existen múltiples formas de recoger la menstruación, pero de una forma u otra tus braguitas, tus sábanas y el pantalón de tu pijama va a estar manchado de sangre en algún momento.  Belén de 41 años explica que  “cuando te pones una compresa, hagas como hagas, al moverte a lo largo del día, sentarte o meterte en la cama siempre habrá una parte arriba o abajo que no estará cubierta y que acabará manchada, es ley de Murphy”.

2) Sorpresa, sorpresa: Sandra de 35 años explica que lo que más rabia le da es cuando le regla llega sin avisar. “Sí, hay algunas mujeres que son un reloj, pero alguna vez a todas nos ha pillado por sorpresa, también cuando crees que ha terminado y reaparece,  y en ese momento solo cabe esperar que ese día no vayas vestida de blanco y que en el primer cuarto de baño que te metas, haya papel higiénico suficiente para hacerte un apaño”, menos mal que entre mujeres nos entendemos y siempre hay un alma caritativa que te deja un tampón o una compresa, aunque no te conozca de nada.

woman with pain

3) El tampón mal puesto y el tampón perdido: Julia de 25 años dice que lo peor es cuando se pone mal un tampón y lo va notando dentro de la vagina. “Recuerdo el primer examen de conducir, me puse mal el tampón de los nervios y solo estaba deseando terminar para ir a un baño y sacármelo, no era capaz de centrarme en nada más. Por supuesto, suspendí”. Aunque otra opción es que te lo pongas tan bien, que te olvides complemente de él, como ha pasado más de una vez. Sofía, de 28 años cuenta que “una vez me olvidé de que lo llevaba puesto y me puse el siguiente a la vez, luego tuve que ir a que me lo sacaran, un jaleo”.

4) Lavando copas: La copa menstrual ha solucionado gran parte de los problemas de higiene con la regla, aunque también tiene sus cosillas. Así lo cuenta Mónica, de 44 años que relata que “por norma general calculo el tiempo para cambiarme la copa en casa, pero cuando me pilla fuera es más incómodo, sobre todo porque o te la pones sin lavarla, o la intentas lavar corriendo para que no te pille nadie en ese momento tan íntimo”.

5) El momento “coágulo”: Cuando se representa la sangre menstrual, o se hace con ese líquido azul de los anuncios o con un rojo clarito y fluido. Sin embargo, pocas veces se habla del color marrón al empezar y sobre todo de los coágulos. “Recuerdo que fue una de las cosas que más reparo me dio en las primeras reglas, era como ver un cachito de mí, pero al final me atreví a tocarlo, y vi que no era tan raro, que no tenía nada de malo”, afirma Noelia de 20 años.

6) Alas que vuelan: Quien no lleva compresa, no entiende el misterio de las alas. Y es que sí, también manchamos en los bordes, por lo que colocar las alas de la compresa se convierte en todo un arte. Ainhoa de 15 años dice que “al principio era incapaz, se me pegaban,  se me hacían un gurruño, o no era capaz de ponerlas bien para no manchar las braguitas, pero al final le coges el truco, como a todo”.

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