Seis cuidados que debes tener al usar tampones


Son una opción más para los días de la regla pero no una alternativa cualquiera: es una de las más utilizadas por las mujeres. Lógico: resultan muy cómodos, puedes llevarlos en cualquier sitio (sí, los hay mini que caben en ese mini bolso de noche que tienes), tienen distintos tamaños, según tu flujo… En fin, que aunque a muchas mujeres no gustan, lo cierto es que los tampones son la mar de cómodos. Sin embargo puede que al utilizarlos estés haciendo cosas mal, sin saberlo. Por eso hoy abordamos seis cuidados que debes tener en cuenta al utilizar un tampón. Ahí van:

Higiene: debe ser exquisita, y sabemos que tras cambiarlo te lavas las manos, pero, ¿y antes? Pues antes es igual de importante, así que ya sabes…

No te lo colocas bien: ponerse un tampón es muy sencillo pero a veces, no estamos suficientemente lubricadas, tenemos mucha prisa y lo colocamos en cero coma, etc. Si una vez puesto, lo notas, es que no está bien colocado: un tampón se mimetiza con tus partes íntimas, ni tienes que notarlo.

feminine cotton tampons

Siempre utilizas el mismo tamaño: esto es muy sencillo, ¿todos los días del periodo sangras igual? ¿a qué no? pues por extensión, tampoco puedes utilizar el mismo tamaño todos los días: para eso están los tamaños más grandes y los minis, para cuando apenas sangras ya. Combínalos y te irá mejor.

No lo cambias tan a menudo como debieras o peor, se te olvida quitártelo: ¿a quién no le ha pasado? ¿me quité o no me quité el tampón? Y entonces te asalta la duda de si estará paseándose por el interior de tu cuerpo… Sobre los cambios, conviene cambiarse cada 4 horas, así mantendrás la higiene de tus partes íntimas. Por lo tanto, a la hora de dormir, te aconsejamos mejor una compresa.

Te vas a nadar y no te lo cambias después: mal, muy mal, porque el tampón se impregna, si es en piscina, de agua y de cloro y eso puede irritar el interior de tus genitales. Así que ya sabes: tras baño, cambio.

Te los pones los días antes del periodo o los días posteriores: en esos días tienes más sequedad vaginal y por lo tanto, no es aconsejable utilizar esos tampones. Que además, están pensados para los días de la menstruación. Si tienes flujo, mejor tirar de salva slip.

Como curiosidad, la primera referencia que se tiene de lo que conocemos como tampón se sitúa en el año 500 a.C.: se trataba de un mecanismo hecho de gasa de hilo enrollado en un trozo de madera liviana. En Egipto se fabricaron algunos de papiro ablandado, que estaban reservados para las clases altas.

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