Seis cosas que te hacen parecer menos atractivo

En este caso no nos referimos a cómo vistes, cómo vas peinado o como hueles, sino a características de tu personalidad que producen rechazo. Si con estas actitudes pretendes parecer más atractivo, estás eligiendo el camino equivocado. Más te vale toparte a alguien como tú si no tienes intención de abandonar esas actitudes.

Hablas de ti mismo en exceso
Que acapares permanentemente la conversación ya es bastante molesto, pero si además te empeñas en enumerar en bucle la infinidad de virtudes que te caracterizan, todo tu atractivo quedará oculto bajo ese EGO. Si eres inteligente, guapísimo y posees habilidades poco comunes, deja que los demás las descubran, no te empeñes en incluirlas todas en tu carta de presentación. Aprende a diferenciar entre la persona que te quieres ligar y la jefa de recursos humanos de la empresa en la que aspiras trabajar.

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Te quejas de todo
Jamás nadie te ha visto pronunciar alguna de estas frases: “qué a gusto estoy”, “qué bien me cae” o “qué divertido”. Siempre hay una persona a la que criticar, un gesto que despreciar y una mala cara que dedicar.  Si eres una de esas personas que piensa que una actitud positiva desemboca siempre en la desgracia, y procuras aparentar que en esta vida no existe nada que te haga especial ilusión para no llevarte decepciones, serás incapaz de hacer feliz a alguien.

Exiges sin estar a la altura
Tienes un concepto tan elevado de ti mismo que no contemplas perder ni un minuto de tu tiempo en alguien que no cumpla unos requisitos mínimos. ¿Cómo vas a tener en cuenta la opinión de alguien que no siga al menos 15 series (si son españolas, no cuentan), que escuche reggaetón y no sepa enumerar al menos 10 restaurantes con estrella Michelín? Tal vez carezcas de valores fundamentales sin los que sólo resultarás atractivo a candidatos igual de estirados que tú.

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Te preocupa demasiado lo que piensan los demás
Tus enormes inseguridades te impiden comportarte de manera natural. Temes ir vestido de forma inapropiada, no estar a la altura del grupo a nivel intelectual, que tus acciones o tus palabras puedan ser juzgadas… En definitiva: jamás te relajas. Esta intranquilidad permanente te impide mostrarte tal y como eres. Mantener indefinidamente una relación basada en las apariencias suena bastante poco apetecible.

La culpa siempre la tienen otros
Puede que seas incapaz de aceptar tus carencias, o que la vergüenza o el orgullo te impidan admitir en público que no eres perfecto. En un caso y en otro, cuando todos excepto tú tienen claro que estás intentando echar la porquería fuera, tu atractivo se desparrama por los suelos. Muchas veces es más efectivo asumir la posible culpa, incluso cuando sabes que no es tuya. Ese gesto de humildad suele ser recibido como el reflejo de la generosidad y la madurez que caracterizan a la persona.

No haces nada sin obtener un beneficio a cambio
Sí, parece increíble, pero existen muchas personas que, antes de meterse en una relación, evalúan lo que van a obtener de ella. No nos referimos al cariño, la comprensión y la bondad que vayan a ganar con la elección de una pareja, sino a cómo va a mejorar su calidad de vida y cómo de próspero pinta el futuro con ella. Esta calculadora funciona de forma permanente, con cada pequeño gesto: ¿Cuánto me voy a tener que esforzar con esta persona y qué beneficios voy a obtener a cambio?

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