Seis cosas que no te dijeron sobre la felación

Ay el sexo oral, genera ríos y ríos de tinta, es una de las prácticas sexuales más placenteras, tanto en su versión femenina (cunnilingus), como masculina (felación), pero seguro que hay alguna que otra cosilla que no sabías sobre este arte. Por eso, desde El Sextante, te echamos una mano y te contamos 6 cosas que quizás no conocías sobre la felación. A buen seguro que tras su lectura lo abordarás de otra forma.

A veces con la saliva no es suficiente: mucha gente piensa que sí, pero añadirás un plus de placer si también echas mano de dosis extra de lubricante. Mejor, con base agua. Sobre todo al principio, que es cuando a lo mejor no has generado suficiente saliva. Pruébalo y verás: notarás (y notarán) la diferencia.

hands peeling a banana

Empieza des-pa-ci-to: sí, primero porque las prisas en el sexo no son buenas (salvo que sea un polvo de estos de aquí te pillo, aquí te mato, contra los que no tenemos nada en absoluto, vaya por delante). Segundo, porque es muy excitante sentir cómo el miembro viril se endurece en tu boca. Te excitará a ti y le excitará a él. Así que tómate tu tiempo: empieza con un ritmo lento, disfrutando de cada centímetro de piel (sin olvidarte de los testículos, por cierto) y ve incrementando la intensidad y el ritmo cuando vayas notando que su excitación crece.

Pregunta qué es lo que le gusta: esto parece una perogrullada, pero no lo es. Por ejemplo, en el punto anterior hablábamos de los testículos pero a algunos chicos no les gusta especialmente que se los chupen, así que mejor preguntar antes de empezar: así irás sobre seguro.

Las manos están para algo: cierto que es que la boca (y sobre todo la lengua) son las que llevan la voz cantante en esta práctica, pero las manos también están para algo. Si coordinas bien manos y boca, aplicando un poco de presión con las manos (en este caso para la fricción el lubricante también puede venir muy bien), verás que es mucho mejor que un solo de boca.

Adapta la posición a la forma de su pene, respetando el ángulo y la curva del mismo: si el pene apunta hacia arriba, por ejemplo, ponerte de rodillas bajo él no es la postura más idónea. En ese caso, mejor es tumbarse en la cama, ponerte de rodillas junto a él, mirando hacia sus pies, e inclinarte hasta que te encuentres cómoda. El ángulo conseguido en esa posición es más natural para ambos. Buscad entre los dos la posición más cómoda para ambos.

Mira más allá del pene: el falo está muy bien y es el protagonista de esta historia, pero hay vida más allá. Lo que queremos decir es que mires a tu pareja, lánzale miradas “golosas”, cuéntale cómo te está excitando lo que le haces, pregúntale si le gusta… El contacto visual es muy importante y le excitará sobremanera que le claves tu mirada en la suya, con su miembro en tu boca.

Click aquí para cancelar la respuesta.