Seis cosas que debes evitar si pretendes ligarte a esa chica

¿Tienes graves problemas para ligar y no comprendes cuál es tu defecto? Echa un vistazo a esta lista de comportamientos y asegúrate de que no te identificas con ninguno de ellos. Pocas mujeres soportan alguna de estas seis actitudes.

Probar y probar hasta que alguna caiga
Te has pasado la noche saltando de grupo en grupo de amigas, lo has intentado con al menos cinco de ellas, y aun tienes esperanza de que una sexta caiga rendida a tus pies. Tal vez debas afinar tu técnica. Ninguna mujer con un mínimo de amor propio va a seguirte el juego si te ha visto picando aquí y allá. Si te da igual so que arre, al menos ten el buen gusto de disimular. Y si hay una chica en concreto que te vuelve loco (bastante improbable a juzgar por tus movimientos), deberás hacerle sentir especial y única.

Entrarle con comentarios obscenos
Siempre me he hecho dos preguntas al respecto:
1. ¿Por qué hemos normalizado que esa especie a la que podríamos denominar ‘hombre asilvestrado’ nos silbe y grite obscenidades mientras caminamos por la calle o conversamos con nuestras amigas en un bar?
2. ¿Es que a alguno de ellos le ha funcionado como método de conquista? No imagino a una mujer dándose la vuelta y contestándole “¡soy tuya!”.

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Hacerte el graciosillo
Tener sentido del humor no es sinónimo de comportarse como un payaso. A las mujeres nos encanta que nuestras parejas o candidatos a serlo nos hagan reír, pero hay quienes confunden ser divertido con hacerse el gracioso. No vale con aprenderse un puñado de chistes y comportarse con un bufón. Fracasarás en tu conquista, y provocarás en ella el efecto opuesto: la vergüenza ajena y la huida. Si no cuentas con esa habilidad natural para desatar su carcajada, es preferible que desistas y utilices alguna otra de tus virtudes.

Hacerte el guay
Es importante quererse y tener un buen concepto de uno mismo, pero procura que tus logros y tus innumerables facultades no se conviertan en el centro de la conversación. Deja que ella vaya descubriendo poco a poco lo que le gusta de ti mediante una conversación integradora y una conducta elegante. Si tiene la sensación de que eres un presumido o hablas de ti mismo como si nadie estuviera a la altura, perderá el interés.

Mirar más el escote que la cara
Si has llegado a entablar diálogo con ella, es posible que prefiera que le mires a los ojos mientras habláis. Ya tendrás tiempo de observar su cuerpo de una forma más discreta, por ejemplo, cuando se aleje para ir al baño. Es bastante violento para nosotras intentar mantener una conversación medianamente seria mientras un par de ojos aterrizan sobre nuestro escote sin intención de volver a despegar.

Hacer demasiadas preguntas sexuales
Un porcentaje de hombres más alto del que nos gustaría tiene el empeño permanente de desviar cualquier conversación hacia el terreno del sexo. Parece ser lo único de lo que quieren hablar, de lo que nosotras deducimos, sin necesidad de ser las más despiertas del lugar, que no les interesa nada más de lo que les podamos aportar. Si perteneces a este grupo, más te vale tener el convencimiento de que ella busca lo mismo que tú, porque de lo contrario utilizará la primera excusa que le venga a la cabeza para escabullirse.

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