Seis cosas que deberías hacer antes de tener pareja estable

Ninguna de ella es de cumplimiento obligatorio, pero todas ayudan a avanzar en un compromiso sentimental con la seguridad de que no querrás volver atrás en busca de eso que te has dejado por hacer.

Vivir solo
Es interesante que aprendas por ti mismo a administrar tu sueldo y organizar tu casa. El concepto de la responsabilidad y las obligaciones cambia completamente cuando sales del nido familiar. Cuestiones tan básicas como pagar a tiempo las facturas, manejarte en el supermercado o mantener limpio el lugar donde vas a pasar buena parte de tu día pueden ser motivo de importantes disputas que acaban muchas veces en ruptura. Es conveniente que sepas defenderte en la cocina y que la escoba y la fregona no te resulten desconocidos para evitar cargar al otro con todas las responsabilidades domésticas. Vivir sólo también te ayudará a conocer y controlar tus manías y a compatibilizar tus costumbres con las suyas.

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Viajar todo lo posible
Cuando una relación comienza a ir en serio, sueles esforzarte por cuadrar tus días libres con el otro. En vacaciones, es habitual buscar un plan de dos, pero la increíble experiencia de viajar sólo o con amigos es algo que no puedes perderte. Lo ideal es que consigas compatibilizar ambas actividades, pero el haber descubierto otros países y culturas antes de involucrarte plenamente en una relación te ayudará a disfrutar de esa nueva etapa en pareja con una mente mucho más abierta.

Disfrutar con tus amigos
No es imprescindible salir los tres días del fin de semana y emborracharse hasta acabar cantando Paquito el chocolatero, pero sí hay que saber divertirse y disfrutar de la gente de tu entorno con la que compartes aficiones y sentido del humor. Seguro que tú también conoces a personas que lamentan haberse saltado esa etapa por ennoviarse demasiado pronto, y que incluso acaban una relación de muchos años para averiguar qué se perdieron. Cuando lo has vivido durante un periodo largo, afrontas la nueva etapa en común con la tranquilidad de conocer a qué renuncias, qué ganas con esa persona y qué tipo de planes quieres y puedes compatibilizar con la vida en pareja.

Practicar sexo con varias personas
No se trata de acostarte con todo lo que se te ponga a tiro, no va de eso. Hay quienes consideran ideal conocer pronto a la persona con la que compartir el resto de su vida, y suena muy romántico, siempre que no surja la curiosidad por saber cómo sería el sexo con alguien diferente. La experiencia es completamente distinta con cada pareja, y el fin no es comparar para descartar, sino tener claro a qué placeres no quieres renunciar e incluso aportar tus conocimientos, orientar, proponer y enriquecer con todo la nueva relación.

Sufrir un desengaño amoroso
Cuando decides tomarte en serio una relación, es interesante conocer a qué te expones, pero ojo, no para culpar al nuevo de las malas experiencias vividas con tu actitud. La desconfianza y el miedo a volver a sufrir no forman parte del aprendizaje. Nos servirán la precaución, la amplitud de miras y la corrección de errores que aporten fluidez a la nueva etapa y resten complicaciones.

Quererte mucho
Nadie debería proponerse amar a alguien sin haber aprendido a quererse a sí mismo. Ninguna relación puede tener éxito si alguna de las partes se entrega por completo y sin valorar las consecuencias. Tienes que tener claro hasta dónde es sano ceder, a qué estás dispuesto a renunciar sin que afecte a tu integridad, comprobar que sus valores encajan con los tuyos y que en vuestro amor no hay un ganador y un perdedor. Si tragas con cualquier cosa, es posible que salgas muy mal parado. El amor propio te dirá hasta dónde debes llegar.

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