¿Se pueden evitar los pedos vaginales?

Estáis en pleno momento de pasión, y todo parece romántico, casi idílico y justo entonces se escucha un ruido. Suena como un pedo y acaba de salir de tu vagina. ¿Y ahora qué? No panic: hay vida después de un pedo vaginal, todos lo sabemos…

Los pedos vaginales, también llamados flatulencias y ventosidades genitales, en realidad no deberían llamarse así, porque no se trata de un gas que se expulse del sistema digestivo, ni que huela, simplemente es aire que se ha producido por un efecto ventosa y que suena al salir.

Tal y como relata la sexóloga Judith Viudes ,“la vagina está compuesta por músculos vaginales que se acoplan a lo que entra en su interior, por tanto, cuando las paredes vaginales se expanden o se estiran y seguidamente vuelven a su forma inicial, expulsan el aire restante de su interior y entonces puede darse una flatulencia vaginal”.

Woman lying on top of man in bedroom

Lo primero que hay que entender es que el acto sexual no es digamos, un acto limpio. Tal y como decía Woody Allen: “El sexo solo es sucio si se hace bien”. Se trata de una combinación de dos cuerpos que se unen en gemidos, fluidos y que, lógicamente, harán ruidos y tendrán reacciones totalmente naturales en un momento de desinhibición.

“Hay que aprender a querer, entender y naturalizar los mismos. Todos los fluidos, sonidos, secreciones, etc. que se producen durante las relaciones sexuales tienen un por qué y un fin”, alegando que lo único preocupante “es la falta de información y de normalización sobre ellos”, insiste Viudes.
Pese a todo ello, y al hecho de que el pedo vaginal no deriva de la fermentación de bacterias, ni implica la eliminación de gases provenientes del intestino, por lo que es digamos “aire limpio”, hay parejas que se incomodan en el momento en el que se produce.

“Por un lado puede ser la falta de información, es decir,  no saber por qué ha ocurrido esa flatulencia incómoda y de forma inesperada en esa situación. Y por otro lado, se suele relacionar con el ruido del pedo comúnmente conocido.”. La sexóloga insiste en que a diferencia del esfínter, los pedos vaginales no se pueden controlar ni tampoco producen ningún tipo de olor,  “pero si unimos esta relación errónea junto a la falta de información, puede provocar inseguridad y vergüenza”.

Si ese es el caso, su recomendación es “tomarlo con humor y naturalidad. Si cambiamos nuestra manera de enfocarlo, cambiamos nuestra manera de percibirlo y por tanto, nuestra reacción ante ello será diferente”.

Pero, ¿se pueden evitar?

Vayamos al título de este tema: pero, ¿se pueden evitar? Lamentablemente, no, pero si preferimos que la situación se dé lo menos posible, Viudes recuerda que “aunque es inevitable que los pedos vaginales nos pasen a todas más de una vez durante las relaciones sexuales, también se puede reducir su frecuencia si trabajamos el suelo pélvico. Cuanto más ejercitados y fuertes tengamos los músculos vaginales, menos probabilidades de que se produzcan estas flatulencias porqué los músculos no se expanden tanto”.

De hecho, en mujeres que padecen una disminución del tono muscular de las paredes vaginales, o hipotonía, sobre todo después de un parto, la aparición de pedos vaginales es más frecuente.  En estos casos la experta concluye que “existen varios métodos para mantener un suelo pélvico en forma, como la utilización frecuente de bolas chinas, los pesos vaginales o los ejercicios de kegel”.

Click aquí para cancelar la respuesta.