¿Se puede jugar con caramelos en los genitales?

Dicen que a los niños malos los Reyes Magos les traen carbón,  y sin embargo, a los que se han portado bien Papá Noel les trae caramelos. Pero, ¿se puede hacer “cosas malas” con los caramelos?

Si ya de mayores los juguetes que incluimos en nuestra carta son más bien eróticos, puede ser que con los caramelos nos pase lo mismo y que queramos aprovechar ese dulce infantil para darle una perspectiva más adulta.

De hecho, en las redes sociales causó furor el uso de los caramelos  Halls negros, con un intenso toque a menta y eucalipto, para darle una sensación nueva al sexo oral.

Sobre esta idea, la sexóloga Marina Agis , opina que el uso de caramelos en el sexo oral responde a varios motivos. “Algunos de ellos podrían ser la necesidad de experimentar  y encontrar nuevas sensaciones, mitigar el sabor de los  genitales para la gente que no le resulte agradable o bien para probar las practicas que se ponen de moda como la que hubo hace un tiempo de los caramelos Hall de menta intensa o, más recientemente, el sexo oral usando Peta Zetas ”.

Lollipop in the mouth

La idea es sencilla, se introduce el caramelo en la boca y se aprovecha el aliento fresco e intenso para transmitir esa sensación de frío a los genitales de la pareja. Es decir, lo mismo que con un lubricante efecto frío.

Sin embargo, en este caso, con los caramelos hay que tener ciertas consideraciones en cuenta. “Sobre todo: ¡cuidado con los atragantamientos!”. También hay que tener cuidado en el momento de la felación con posibles mordiscos, y en el cunnilingus, “con el contacto directo del caramelo con la entrada de la vagina, ya que puede introducirse”. Exactamente lo mismo con la zona anal.

Si bien la mayoría de las veces su uso se asimila al sexo oral, en el caso de los pirulís de Navidad, los típicos que Papá Noel deja en el calcetín, hay quién los usa para introducirlos en la vagina para endulzarla, antes de tener un contacto bucogenital.

En esta práctica hay que tener en cuenta que el caramelo puede partirse y dañar la vagina, o mucho peor, perderse por el recto si lo usamos para penetración anal, por lo cual su uso interno no es nada recomendable. Asimismo, Agis añade que “existe un problema añadido, los caramelos, o cualquier otra golosina, contienen azúcares en la mayoría de los casos, que pueden llegar a  producir hongos sobre todo en el caso de los genitales femeninos”.

Sin embargo, sí que existen otras prácticas sexuales en las que los caramelos pueden ser grandes complementos. La experta aporta algunas ideas como “caramelos dobles  para compartir con la pareja; que tu pareja te vea lamiendo un chupachus de forma sexy,  pasarle a nuestra pareja un caramelo o chuchería de boca a boca, etc.”.

Todo ello teniendo siempre en cuenta los límites, no solo de nuestra imaginación, sino también de nuestra seguridad y nuestra salud. “Experimenta y ponte tus propios límites, pero siempre con cuidado y conociendo los riesgos y virtudes de las practicas que realizas”, concluye Agis.

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