¿Se puede cocinar con semen y flujo vaginal?

Es la pregunta del millón y puede parecer descabellada, tal vez lo sea porque, ¿a quién se le ocurriría semejante idea? Pues sabed que hay mentes inquietas y “cocinillas” dispuestos a probar nuevos ingredientes en la cocina, entre los cuales, el semen y el flujo vaginal.

Hace unos seis años se publicó en Usa el libro ‘Natural Harvest a collection semen-based récipes”, de Paul Fotie, donde, acompañadas de ilustrativas fotos, el autor daba a conocer todo tipo de recetas, probadas por él mismo, en las que había añadido un ingrediente poco convencional: su semen.

semen

Ni qué decir tiene que el “apetitoso” flan que ilustraba la portada echaba para atrás a estómagos delicados y puristas en la gastronomía pero oigan, ahí está la obra y ojo que no es la única que ha publicado, también es suya ‘Semenología: el libro de cabecera del Bartender sobre semen’: “Según declaraciones de este cocinero, el esperma no solo es nutritivo, sino que también tiene una textura maravillosa. Como el buen vino y los quesos, su sabor es complejo y dinámico”, comenta el sexólogo Borja Rodríguez.

“Es un tema controvertido, pero no carente de cierto sentido. Un estudio realizado en la State University of New York publicado en la revista New Scientist, establece que “es un poderoso antidepresivo” porque otorga “un mejor estado de ánimo, lo que se podría traducir en una protección cardiovascular”. En el mismo sentido, investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, llegaron a la conclusión que tragar semen con cierta frecuencia reduce un “40% menos de probabilidades de desarrollar cáncer”. Los especialistas sostienen que esto se debe a la gran cantidad de vitaminas C y B12, minerales como el calcio, magnesio, fósforo, potasio y zinc que contienen el esperma, además de ser rico en proteínas, sodio, colesterol (bueno) y azúcares”, añade Rodríguez. Y lo cierto es que no es la primera vez que en El Sextante tratamos el tema de los nutrientes del semen…

Y, ¿qué hay del flujo vaginal?

Y, ¿qué hay de cocinar con flujo vaginal? Una doctora de la Universidad de Wisconsin, Cecilia Westbrook, elaboró yogur con su propia flora vaginal (conjunto de microorganismos que viven de forma natural en la vagina). También, una joven británica elaboró pan con su flujo vaginal y otras chicas se hicieron famosas en Twitter por dar a conocer su yogur casero a base de este ingrediente. Sin embargo, algunos expertos alegaron que consumir este producto diariamente podría no ser muy saludable porque las secreciones vaginales contienen bacterias diferentes a los lactobacilos, algunas de las cuales pueden ser patógenas.

En definitiva y para contestar al titular de este artículo, por poder, se puede, pero quizás lo más rápido (y bien visto) sea acudir a la tienda a por todos los ingredientes de la receta. Y si no lo haces, por favor, ¡avisa a tus comensales!

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