¿Se enteran perros y gatos de cuando estamos teniendo sexo?

A todos nos ha pasado alguna vez, incluso más de una si convivimos con gatos o perros (es más: a los que comparten piso con animales domésticos es posible que les pase todo el tiempo, demonios): nos ponemos a folletear alegremente y, de repente, un perrito o un gatito entran en la habitación y ¡tachán! se nos quedan mirando en plan “mmmm”. Ya sabéis, esa mirada como del meme de Fry de Futurama.

Seguro que os habéis preguntado en alguna ocasión si perros y gatos se enteran de lo que estamos haciendo. Es más, seguro que algunos de vosotros sois de los que no podéis con la presión de esos ojos mirando fijamente y dais por terminado el escarceo. “Sí, una pena, pero, ¿has visto como nos mira bolita de pelo?”. Antes de explicar lo que dice la ciencia, hemos querido preguntar a dos amantes con mascota cuál es su experiencia.

Dog and cat eating natural food from a bowl

Manuel y Ana, ambos de 40 años, llevan viviendo cinco años con Freddy, un bassett perezoso y tranquilote que es testigo de sus polvos desde que era un cachorros. “Nos hemos acostumbrado a su presencia cuando estamos en la cama. Nos mira de manera inexpresiva, sin ladrar siquiera, así que nosotros seguimos a lo nuestros. Tras un rato, se suele dar la vuelta y se va”. ¿Y no intenta nunca unirse a la fiesta? “Uy, no, no. Si empieza a lamernos, aunque sea los pies, sería un corte de rollo instantáneo”, explican.

Dani y Bego, de 38, son más pudorosos con los voyeurs peludos. Chuck es un carlino de tres años que, en cuanto oye que la acción comienza, entra en la habitación. “En ese momento, hay que parar. No podemos seguir. Nuestra respiración y los jadeos se confunden con los suyos y… es imposible. Así se te baja todo”, cuentan. Esta pareja es mucho más partidaria de echar el cierre cuando se quieren un poco de intimidad. Además, sostienen que Chuck se da cuenta. “Sin duda. No es lo mismo que estemos en la cama leyendo que haciendo un 69. El muy pillo sabe lo que estamos haciendo”.

Pero, ¿es eso cierto? ¿Se percatan nuestros maravillosos y peludos amigos de que los humanos estamos teniendo relaciones sexuales? Los expertos en comportamiento animal explican que, sin duda, son conscientes de que ahí está pasando algo. La clave está en su privilegiado olfato, con las feromonas poblando el ambiente. ¿Se dan cuenta de que es sexo, como el sexo que ellos pueden tener? Al parecer, no llegan a interiorizar lo que está pasando al cien por cien, aunque sí que se percatan de que algo ocurre por el ambiente que se crea. El olfato cuenta, sí, aunque también el ruido y los sonidos. También hay que diferenciar entre perros y gatos. Los primeros tienen más curiosidad y son más proclives a entrar en la habitación cuando oyen ruidos. En el caso de los gatos, estos suelen pasar del numerito por muchos decibelios que alcance el polvo.

En resumen, tanto perros como gatos son capaces de darse cuenta de que no estamos precisamente leyendo a Proust cuando empiezan los encuentros sexuales. Eso sí, que sean capaces de identificar lo que hacemos como “sexo” es más que discutible. Nuestros gemidos y gruñidos les provocan curiosidad, sin duda, pero poco más… ¡que no son unos pervertidos!

Click aquí para cancelar la respuesta.